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Muere el actor James Van Der Beek

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Por Redacción Cultural

La Habana.- Se fue James Van Der Beek. Tenía 48 años y para muchos siempre será Dawson Leery, aquel muchacho de mirada intensa que convirtió a “Dawson’s Creek” en una especie de biblia sentimental para toda una generación que creció a finales de los ’90 y principios de los 2000. Su muerte, tras una batalla contra el cáncer colorrectal en etapa tres, no es solo el adiós de un actor; es el cierre abrupto de una etapa televisiva que marcó adolescencias enteras, también en Cuba, donde la serie encontró refugio en memorias grabadas y conversaciones interminables.

El diagnóstico llegó en 2024, después de una colonoscopia de rutina. Lo que parecía un chequeo más terminó revelando una enfermedad silenciosa y peligrosa. Van Der Beek decidió mantener su situación en privado durante meses, quizás intentando procesar el golpe lejos de los focos que lo acompañaron desde joven.

Más adelante habló públicamente de su padecimiento y convirtió su dolor en mensaje: insistió en la detección temprana, en no posponer exámenes médicos, en atender las señales del cuerpo antes de que sea demasiado tarde.

Su carrera no se limitó a Capeside. Antes y después de “Dawson’s Creek”, el actor construyó una trayectoria que incluyó la película “Varsity Blues”, donde reafirmó su condición de rostro juvenil de Hollywood, y participaciones en series como “How I Met Your Mother” y “Don’t Trust the B–– in Apartment 23”. Supo reírse de sí mismo, reinventarse y jugar con la imagen del eterno adolescente que lo persiguió durante años. No todos logran hacerlo.

En los últimos tiempos, además de actuar, se dedicó a promover la prevención del cáncer. La enfermedad que finalmente le arrebató la vida lo empujó también hacia el activismo. Deja esposa y seis hijos, una familia que fue su refugio más firme cuando las cámaras se apagaban. Quienes lo siguieron de cerca aseguran que en esa faceta íntima encontró una plenitud distinta a la fama temprana que lo lanzó al estrellato.

Con su partida se va uno de los rostros más reconocibles de la televisión juvenil de su época. Para muchos cubanos, que vieron en “Dawson’s Creek” una ventana a otros mundos posibles, James Van Der Beek fue algo más que un actor: fue parte del imaginario de una generación. Hoy, la noticia de su muerte nos devuelve a aquellos años de diálogos intensos y amores complicados. Y nos recuerda, una vez más, lo frágil que puede ser la vida, incluso para quienes parecían eternos en la pantalla.

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