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Mets apuestan fuerte: Bichette, un bate de élite para una defensa cuestionada

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Por Robert Prat ()

Miami.- En un movimiento agresivo para calmar las aguas tras una tormentosa pretemporada, los New York Mets han sellado un acuerdo de tres años y 126 millones de dólares con el campocorto estrella Bo Bichette.

El contrato, pendiente de reconocimiento médico, no incluye pagos diferidos, lo que supone una inversión contundente y directa de 42 millones anuales. La firma llega justo después de que los Mets perdieran la puja por Kyle Tucker, quien prefirió a los Dodgers, avivando aún más la frustración de una afición que ha visto marcharse a cuatro pilares de la plantilla.

La presión sobre la propiedad de Steve Cohen y el director de operaciones, David Stearns, era monumental. Tras la salida de Pete Alonso, Brandon Nimmo, Edwin Díaz y Jeff McNeil, la necesidad de incorporar talento de impacto era urgente y palpable.

En este contexto, el fichaje de Bichette se impuso sobre la competencia, liderada por los Phillies, aunque con una estructura peculiar: cláusulas de salida tras la primera y segunda temporada que lo convierten en una apuesta a corto, y quizás muy corto, plazo. Con esta operación, los Mets superan con creces el lujo del impuesto competitivo.

Riesgo defensivos versus solidez ofensiva

Sin embargo, la jugada no está exenta de riesgos defensivos significativos. Stearns había priorizado la «prevención de carreras», pero Bichette fue uno de los campocortos menos efectivos de las Grandes Ligas la pasada temporada. Su destino en Nueva York será la tercera base, una posición que nunca ha desempeñado como profesional, formando una esquina izquierda del infield experimental junto a Jorge Polanco, quien también estrenará posición en la primera base.

El verdadero valor por el que los Mets desembolsan esta fortuna reside en el bate. Bichette, que cumple 28 años en marzo, es un destructor nato del lanzamiento. Con un promedio de por vida de .294 y una línea de .311/.359/.840 en 2024, posee uno de los mejores contactos de las mayores, habiendo liderado la Liga Americana en hits en dos ocasiones. Su resiliencia fue clave en el resurgir de Toronto la temporada pasada, y brilló en la Serie Mundial, demostrando su nervio en momentos críticos.

Con este movimiento, los Mets proyectan una de las ofensivas más temibles, colocando a Bichette en el tercer puesto, detrás de Lindor y Soto, para brindar protección a su nueva superestrella. Brett Baty quedaría relegado a un rol de utility, a menos que sea canjeado para reforzar otras necesidades. Es, en definitiva, una apuesta clara y costosa: sacrificar certeza defensiva por la potente y probada habilidad ofensiva de Bichette, confiando en que su bate compense los posibles huecos en el campo y devuelva la ilusión a Queens.

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