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Más ceros en el billete es igual a más hambre en la mesa

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Jadir Hernández Page

La Habana.- La inflación en Cuba no tiene techo. El régimen castrista ha admitido que planea imprimir billetes de alta denominación, de hasta 5.000 y 10.000 pesos cubanos (CUP), ante la devaluación imparable de la moneda nacional. El ministro de Economía, Joaquín Alonso Vázquez, reconoció que el efectivo actual es insuficiente para los precios disparados, una señal clara de que la “revolución” ha destruido por completo la economía de las familias.

El argumento oficial para esta medida desesperada es “facilitar las transacciones” y reducir el volumen físico de billetes que la gente debe cargar. Sin embargo, esto es solo poner una curita en una hemorragia arterial. Imprimir papeles con más ceros no genera riqueza; al contrario, confirma una hiperinflación que el Banco Central de Cuba (BCC) no puede controlar ante la falta de producción y libertad económica.

La raíz del problema es que la dictadura está en bancarrota

Ha perdido el monopolio de las divisas y las remesas, ya que menos del 10% de los envíos pasa por el sistema bancario estatal. Los cubanos prefieren el mercado informal porque paga mejor y es más eficiente. Al perder ese flujo de dólares, y con el turismo colapsado, el régimen no tiene respaldo para su moneda, que hoy es papel sin valor.

La asfixia a la actividad económica libre es la causa de este desastre. Mientras persiguen a los emprendedores y bloquean el crecimiento del sector privado real, el Estado continúa gastando más de lo que ingresa, financiando su déficit con emisión de dinero inorgánico. Este ciclo, típico del socialismo, solo produce más pobreza y obliga a imprimir billetes con cifras ridículas que pronto tampoco alcanzarán para comprar un pan.

La única solución real sería liberar las fuerzas productivas, permitir la propiedad privada sin restricciones y desmantelar el control estatal. Pero la cúpula prefiere hundir el país en la miseria antes que perder el poder político. La posible llegada de billetes de 10.000 pesos no es una medida técnica, es el certificado de defunción del modelo económico comunista que ha sumido a la isla en la peor crisis de su historia.

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