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Por Redacción Nacional
Pinar del Río.- Los obispos católicos de Cuba difundieron un mensaje dirigido a “todos los cubanos de buena voluntad” en el que expresan su profunda preocupación por el agravamiento de la crisis que atraviesa el país y llaman a impulsar cambios urgentes para evitar un mayor deterioro social.
El pronunciamiento retoma ideas ya planteadas por el episcopado en junio pasado, cuando, con motivo del Año Jubilar, advirtieron sobre la necesidad de transformar el rumbo económico, social y político de la nación para devolver la esperanza al pueblo.
En el texto, los prelados reconocen que la situación actual es peor que meses atrás y alertan sobre el riesgo real de caos social y violencia entre cubanos, especialmente tras anuncios recientes que afectarían el suministro de petróleo.
Subrayan, además, que este escenario golpea con mayor fuerza a los sectores más vulnerables y afirman que ningún cubano de buena voluntad puede alegrarse ante la posibilidad de más sufrimiento y enfrentamientos.
Los obispos insisten en que Cuba necesita cambios profundos y urgentes, pero rechazan cualquier salida que implique más dolor, sangre o luto para las familias. En ese sentido, recuerdan palabras de San Juan Pablo II durante su visita a la Isla en 1998, cuando advirtió sobre los efectos negativos del aislamiento y destacó la importancia de los vínculos internacionales para el desarrollo económico, social y cultural del país, especialmente en áreas sensibles como la alimentación, la salud y la educación.
El mensaje también reafirma la postura de la Santa Sede a favor del diálogo y la diplomacia como vías para resolver conflictos entre gobiernos, en oposición a la coerción o la guerra. Al mismo tiempo, los obispos subrayan que el respeto a la dignidad humana y a las libertades fundamentales dentro de Cuba no debe estar condicionado por conflictos externos, y que la pluralidad y el respeto interno favorecen también relaciones internacionales más sanas.
Finalmente, la Iglesia Católica en Cuba ratifica su compromiso de acompañar al pueblo cubano a través de la oración, el servicio a los más necesitados y la promoción de la justicia y la paz, ofreciendo incluso su mediación para rebajar tensiones si así se le solicita.
El mensaje concluye con una invocación a la Virgen de la Caridad del Cobre y un llamado a que prevalezcan la sensatez, el amor y el bien común, para que los cubanos puedan vivir en paz, dignidad y esperanza en su propia tierra.