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Por Manuel Viera
La Habana.- Camino a una navidad socialista a todo tren sin locomotora. Una navidad llena de novictorias e intransigencia involucionaria de parte de todos esos que prefieren tener enemigos históricos y amigos cuestionables a tender puentes.
Esos pocos que hablarán de bloqueo y llenarán sus platos de carne bajo la luz de sus plantas eléctricas, mientras la mayoría de los cubanos iluminará el nacimiento de Cristo con una vela y será carne para mosquitos bajo la luz de la luna y un plato semi vacío.
Solo arroz y chícharos racionados vendió a su pueblo en diciembre el estado cubano, dueño de la mayoría de las empresas productivas.
Uno sabe lo jodido que está esto cuando los intransigentes comienzan a subir como locos fotos de Fidel. Como si hubiesen recibido la orientación de hacerlo. Llenan el intermet de culto apelando a la figura de un hombre que un día fue popular porque resultados y buenas noticias no pueden mostrar.
Será una navidad sin alegría, sin arbolitos y sin luces. Una navidad en la que ni Santa encontrará a los niños en la oscuridad. Una navidad muy fea, pero con muchas fotos de Fidel tal cual si el culto a su imagen pudiera sustituir al bienestar, a los resultados, a la felicidad. Tal cual si el culto a su foto pudiera curar el hambre y devolvernos los años perdidos, las metas y las ganas de vivir.