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Por Luis Alberto García Novoa ()
La Habana.- ¿No les da vergüenza apresar y maltratar por enésima ocasión a una cubana que está a la misma altura que Mariana Grajales?
Tengo más que claro que no “vivo en un país libre cual solamente puede ser libre”, ni “en esta tierra y en este instante” y en el que hace rato no hay felicidad mía que puedan perdonarme muertos algunos.
Una persona de bien, brillante, lúcida, una “mujerona” de las que estos arrecifes paren bastante a menudo, amparándose en una Carta, a la que de “Magna” ya le queda bien poco, toda vez que alegremente la irrespetan, ejerce su derecho a expresar con decencia y decoro su parecer, emulando el civismo de Varela, Mendive, Martí, Villena, Chibás y hasta el de aquel jovencísimo Castro ¿y ustedes se la cargan por estar sentada en un banco de un parque matancero en silencio (atronador)? ¿Sin portar explosivos ni carteles incitando a sublevaciones ni romper una vidriera ni agrediendo a los agentes del orden?
Dan grima.
Los verdaderos disidentes de aquella explosión de júbilo popular de 1959 han terminado siendo ustedes.
Así, con este derroche de tantos tristes, persistentes y patéticos procederes, es imposible legarle a mis hijitas los significados verdaderos de Patria, Ética, Moral y Justicia.
Puede que, en ocasiones haya sido un poco temeroso, pero tengo un miedo MAYOR que sería IMPERDONABLE: enseñarles a ser cobardes.
Paren.