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José Iglesias: del diamante al escenario, una vida entre el béisbol y la música

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Por Nelson de la Rosa ()

Santo Domingo.- José “Candelita” Iglesias Alemán ha pasado gran parte de su vida profesional brillando en los diamantes de las Grandes Ligas, reconocido por su defensa, su constancia y su carisma dentro del clubhouse. Sin embargo, en los últimos años el campocorto nacido en San José de las Lajas, Cuba, ha demostrado que su talento va más allá del béisbol, consolidando una segunda faceta artística como cantante.

El reciente lanzamiento del video musical “Girasoles”, publicado en su canal oficial de YouTube, confirma que la música no es un pasatiempo pasajero para Iglesias, sino una expresión personal que ha ido ganando identidad propia. Con una propuesta de pop latino y un mensaje positivo, el tema refuerza la imagen de un atleta que busca conectar con el público desde otro escenario, sin desligarse de sus raíces ni de su carrera deportiva.

Antes de llegar a la élite del béisbol, Iglesias se formó en las llamadas categorías de aprendizaje del Béisbol cubano bajo la mirada de Gonzalo Domínguez. Desde allí integró equipos Cuba en las categorías escolares y juveniles, destacándose desde temprano por sus habilidades tanto en el campo corto como en segundo y tercera base.

Su talento lo llevó al equipo Habana, con el que jugó dos temporadas y llegó incluso a participar en un Juego de Estrellas, confirmando su proyección dentro del béisbol nacional.

El hijo menor de Candelario Iglesias (Epd) y Barbarita, ha jugado para varias organizaciones de la MLB y es ampliamente respetado por su ética de trabajo y liderazgo, comenzó a compartir música de manera discreta mientras seguía activo en el béisbol profesional.

Pero el punto de inflexión llegó en 2024, cuando su canción “OMG” (¡Oh My God!) se convirtió en un fenómeno viral dentro y fuera del béisbol, siendo adoptada por fanáticos y sonando con frecuencia en estadios de Grandes Ligas, pues la frase conecta con lo que se grita después de un jonrón, una gran jugada o un momento inolvidable.

A diferencia de otros atletas que incursionan ocasionalmente en el entretenimiento, Iglesias ha sido claro en mantener el equilibrio: el béisbol sigue siendo su profesión principal, mientras que la música funciona como una vía creativa y emocional. En ese sentido, “Girasoles” representa una continuidad en su narrativa artística, con una imagen más madura y un mensaje alineado con la disciplina y resiliencia que han marcado su trayectoria deportiva.

La historia de José Iglesias refleja una tendencia cada vez más visible en el deporte moderno: atletas que rompen moldes y exploran nuevas formas de expresión sin abandonar la élite competitiva. Entre guantes, spikes, micrófonos y estudios de grabación, Candelita demuestra que es posible destacar en más de un terreno, llevando su nombre tanto a los estadios como a las plataformas musicales.

De cómo “Bibí” (como le llamaban en su entorno más cercano) salió de la pelota cubana a probarse en otros horizontes, es algo que quizás les hable en otra entrega.

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