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José Daniel Ferrer saldrá de Cuba

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Por Anette Espinosa ()

La habana.- El líder opositor cubano José Daniel Ferrer García, secretario general de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), anunció mediante una carta manuscrita fechada el 10 de septiembre desde la prisión de Mar Verde, en Santiago de Cuba, que acepta salir al exilio, tras denunciar años de «brutales golpizas, torturas, humillaciones y amenazas de muerte» por parte del régimen cubano.

En la misiva, difundida a través de la página de Facebook administrada por sus familiares y en la que solicitaba su publicación «de inmediato», Ferrer revela que su decisión tiene como objetivo proteger a su esposa e hijos, quienes también habrían sufrido «la más despiadada persecución». No obstante, enfatiza que solo abandonaría Cuba «con mi dignidad y honor en alto».

Condiciones inhumanas y presión para exiliarse

Ferrer, una de las figuras más visibles de la disidencia interna en Cuba, describe en su carta que los últimos meses de reclusión han sido particularmente duros. Denuncia «golpizas, torturas, humillaciones, amenazas y condiciones extremas», así como el robo de sus alimentos y productos de aseo por parte de sus carceleros.

Estas declaraciones coinciden con informes de organizaciones de derechos humanos. El Centro de Documentación de Prisiones Cubanas registró que en junio de 2025, Ferrer fue golpeado en dos ocasiones por reclusos comunes que actúan al servicio de la Seguridad del Estado. Un mes después, en julio, se documentó una «brutal golpiza» en su contra con el objetivo de forzarlo a abandonar una huelga de hambre.

Una decisión forzada para proteger a su familia

El opositor explica que, incluso antes de su último arresto el 29 de abril de 2025, había considerado la posibilidad del exilio como una forma de poner a salvo a su familia, pero recalca que esta «decisión» fue el resultado directo de las presiones del régimen.

Su esposa, Nelva Ismaray Ortega, confirmó la autenticidad del documento y explicó que la decisión de aceptar el exilio fue tomada para proteger a su familia. «Era la única salida posible. No se trata de claudicación, sino de salvar vidas en un escenario de tortura y represión constante», afirmó.

Rechazo a ser moneda de cambio

En su carta, Ferrer también denuncia que los agentes de la Seguridad del Estado intentaron presionarlo para que pidiera a la embajada de Estados Unidos o a la Iglesia Católica iniciar un «diálogo» con el régimen. Él lo califica como una maniobra de manipulación para intercambiar la liberación de presos políticos por beneficios al gobierno cubano, como el levantamiento de sanciones.

Ante esa exigencia, Ferrer se mostró categórico: «Si mi vida y la de mi familia depende de que pida tales cosas, prefiero mi muerte en este campo de concentración al estilo nazi y hasta el sacrificio de mi familia».

Ferrer, de 55 años, es un histórico defensor de los derechos humanos en Cuba. Fue uno de los 75 disidentes arrestados durante la conocida como Primavera Negra de 2003 y fue declarado prisionero de conciencia por Amnistía Internacional. Tras ser excarcelado en 2011, fundó la UNPACU, una de las organizaciones de oposición más prominentes dentro de la isla.

Fue excarcelado provisionalmente en enero de 2025 como parte de un acuerdo entre el régimen cubano y el Vaticano, pero su libertad le fue revocada tras la muerte del papa Francisco, siendo arrestado nuevamente el 29 de abril de 2025.

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