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Por Hermes Entenza ()
Núremberg.- Me voy a tomar la atribución de decir una palabrota, con el perdón de la gente fina que leerá esto. Pero no la voy a escribir a mi nombre para que no me digan vulgar: Cualquier cubanazo que haya escuchado la perorata de ayer, lo más coherente que va a decirle al presi es: ¡Estás de pinga, asere!
(En la jerga cubana, decir «Estás de pinga, asere» no es lo mismo que «Asere, estás de pinga». El asere delante significa admiración, y dicho al final, es decepción, ofensa y rechazo).
¿Cómo se le ocurre asegurar que los jóvenes cubanos saben que sus proyectos de vida donde único pueden lograrlo es en Cuba?
¿Olvida que casi un millón de jóvenes se largaron en tres años, y que otro par de millones vive esperando una rendija en la puerta para irse?
Esa puesta en escena, montada sin precisión por editores principiantes, ha sido el show más barato y estulto que se ha dado en la isla.
Esos periodistas abyectos son la vergüenza de la prensa. ¿Ni siquiera uno, con un mínimo de honestidad profesional, tuvo el valor de preguntar por el futuro de los mil y tantos presos políticos que tienen en las cárceles de la isla? Pues no, el montaje requiere un guión, un trabajo de mesa donde cada cual tiene la indicación exacta de lo que va a preguntar, e incluso, el momento adecuado para hacerlo.
Los cubanos que están en la isla, y los de afuera, esperábamos más empatía con la nación, y alguna idea clara que aliviara el desastre que ha causado el sistema cerrado impuesto; pero el punto sobre la mesa, por encima de todo cuanto se expuso, fue «fortalecer al Partido Comunista».
Yo no, porque no digo palabrotas, pero ese mismo cubanazo diría: ¿Qué cojones me ha dado el Partido que no sea represión y el control total de todo cuanto se mueve en Cuba?
Se puso usted pedantesco, señor.