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Estados Unidos capturó a Maduro

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Por Oliver Santos (Especial para El Vigía de Cuba)

Caracas.- Desde la madrugada de este sábado, Venezuela dejó de ser una amenaza anunciada para convertirse en un hecho consumado. Donald Trump escribió en Truth Social lo que durante meses fue un rumor de pasillos diplomáticos y advertencias a media voz: Nicolás Maduro habría sido capturado y trasladado fuera del país, mientras fuerzas estadounidenses ejecutaban ataques dentro del territorio venezolano.

No fue una operación quirúrgica ni silenciosa. Fue un golpe militar en toda regla, con explosiones en Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira, que despertó a un país acostumbrado al sobresalto, pero no a un bombardeo extranjero sostenido durante horas.

El chavismo, sorprendido y descolocado, reaccionó con el libreto de siempre, aunque esta vez con menos certezas. Delcy Rodríguez aseguró desconocer el paradero del presidente y pidió “pruebas de vida”, una frase que dice más de lo que pretende ocultar.

Por su parte, Diosdado Cabello apareció en las calles, blindado hasta los dientes, intentando transmitir control mientras el poder real parecía diluirse entre comunicados y rumores. Vladimir Padrino calificó el ataque de “ruin y cobarde”, prometiendo resistencia, aunque ni él mismo pudo confirmar si había muertos o heridos. Cuando un gobierno no sabe dónde está su jefe, todo lo demás es teatro.

Trump había autorizado la operación días atrás

Los ataques no surgieron de la nada. Según fuentes citadas por la prensa estadounidense, Trump había autorizado la operación días atrás, incluso barajando la fecha simbólica de Navidad, antes de desviar recursos a operaciones en Nigeria. Venezuela quedó en lista de espera, como un expediente pendiente. Lo ocurrido confirma que Washington dejó atrás la estrategia de sanciones y discursos para pasar a la acción directa, algo que muchos advertían y pocos querían creer. El mensaje es claro: la paciencia se agotó y la presión cambió de fase.

Mientras tanto, en las calles de Caracas y del litoral central, el miedo se mezcló con la incredulidad. Testimonios de edificios perforados por la onda expansiva, incendios en puertos y detonaciones en instalaciones militares circularon por WhatsApp antes que cualquier versión oficial. El Gobierno decretó estado de emergencia y llamó a la “lucha armada”, pero lo que predominó fue el silencio, ese silencio denso que aparece cuando nadie sabe quién manda ni qué viene después. El chavismo activó sus reflejos represivos, aunque esta vez sin un rostro claro al que aferrarse.

Díaz Canel sale en defensa de Maduro

El dictador Miguel Díaz-Canel denunció y demandó reacción internacional de la comunidad internacional contra el «criminal» ataque de Estados Unidos a Venezuela, una prueba de la dependencia cubana al régimen de Maduro.

También Gabriel Boric expresó la “preocupación y condena” de Chile y pidió una salida pacífica, apelando al derecho internacional y al multilateralismo. Palabras correctas, pronunciadas en un contexto donde las reglas parecen haber sido barridas por los misiles.

Con Maduro y Cilia Flores en paradero desconocido y los altos mandos tomando el control, Venezuela entra en una de las horas más inciertas de su historia reciente. A partir de hoy, nada será como antes, ni para el chavismo ni para una región que vuelve a comprobar que la estabilidad latinoamericana siempre pende de un hilo cuando se trata de dictadores.

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