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Por Alina Bárbara López Hernández
Matanzas.- El nivel de prepotencia y manipulación de los que dirigen este país es directamente proporcional a su capacidad para el ridículo.
No es la primera vez que organizan este tipo de campañas. En tiempos del Movimiento San Isidro, el 27 N y Articulación Plebeya, el gran culpable era Soros.
A esas acusaciones infundadas se sumaron por entonces todos los medios oficiales: Granma, Cubadebate, La Jiribilla, y otros, que publicaron páginas y páginas de teorías de la conspiración, luego olvidadas.
Recordamos aún la acusación a Yunior García Aguilera de pasar cursos de la CIA e intentar organizar una «revolución de colores».
Aunque verdaderamente solo logré comprender su capacidad de fabulación y de absurdo en junio de 2023, cuando el teniente coronel Rogelio Cuesta Aragón, muy enfáticamente, me contó del expediente que tenían sobre la Asociación para el estudio de la economía cubana (ASCE), «una organización contrarrevolucionaria que pretendía seminariarme en Estados Unidos para encabezar un golpe de Estado al regresar a Cuba».
Tenían «todas las pruebas» de mi relación con la CIA, afirmaba con mucha seguridad el oficial, el mismo que apenas ¡cinco meses! más tarde me ofrecería un «Criterio de oportunidad» de Fiscalía, que no acepté, para no ir a juicio dada mi «escasa nocividad social».
El mismo oficial inmoral le dijo a mi abogada que si «cambiaba mi actitud me devolverían el pasaporte». La «seminariada» que organizaba un golpe de Estado era de escasa nocividad social y le facilitaban su viaje.
Su modus operandi clásico es este: mentir, mentir y mentir. No hay otra cosa ahí.
Pero ahora han traspasado todos los límites al difamar a tantas personas que están vinculadas en diversas funciones a El Toque. Hasta con extradiciones los amenazan como si fueran delincuentes internacionales.
Estúpidos y ridículos que son. Aseguran tener pruebas de que esos compatriotas «coordinaron operaciones contra la soberanía nacional», y lo dicen los mismos que afirman sin ruborizarse que el ministro de Economía Alejandro Gil espiaba en sus narices y ellos ni lo notaron.
¿Quieren que les diga mi apreciación? Están aterrorizados. Caminan por una cuerda floja y ya la justificación del bloqueo como responsable de todo el desastre hace aguas. Se acerca el fin de año, todo pinta a que será el peor de la historia del proceso y necesitan otro chivo expiatorio, y sobre todo, atemorizar a la gente.
Si hay alguien verdaderamente responsable de generar descontento social y división, ese es el gobierno cubano.
Mi solidaridad con los colegas de El Toque, algunos de ellos mis amigos personales, gente digna y talentosa.