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Por Ulises Toirac
La Habana.- En la época que yo dirigía programas de tv (y actuaba) tenía que hilar finísimo para colar un chiste «sabroso» (de los que no gustaban en el piso de arriba y en otros más arriba que no estaban en el edificio). Llegué a tener una cola de programas suspendidos por esa gracia. Te digo, había que hilar muy fino.
Había veces que incluso cogían el rábano por las hojas y sacaban chistes políticos (decían «delicados») donde ni por la mente.
Uno inventaba de todo. Que si Robin Hood, que si el viento polar, que si la cueva rota…
¡Y resulta que hoy en día viene cualquiera y en medio de una situación alimentaria que da deseos de llorar, se le ocurre decir que no hay que comer tanto arroz ni papa ni espagetis…
Es que no sé si insultarme o asentir con la cabeza en son de «sí, tocaron fondo y avanzan», o destimbalarme de la risa.
En primer lugar, ¿ese cateto humillante no sabe que Cuba fue más cosmopolita que Nueva York y aquí vinieron a parar negros (en masa traídos por los españoles cuando los indios decidieron echarse a morir por la entrada a latigazos), chinos, árabes, sudamericanos, norteamericanos, mongoles y australianos? ¿No sabe que todos ellos trajeron sus costumbres, religiones y comidas? Mis abuelos (el viejo hasta era nativo de Galicia y recria’o aquí desde los diez años, creo) ¡Comían arroz, espaguetis y papas! ¿De qué costumbres habla él?
Pero además, chama, a ver, la gente normal de este país ya no escoge lo que se va a comer. Escogen los privilegiados. La gente mete mano por lo que pueda. Y esa razón convierte esa «conferencia» en censurable. ¿Quién censura hoy? ¿El que censuraba en mi época ahora tiene un hijo en Chicago con una empresa de mandar comida o qué?
¿Ves como sí creen que los mendigos están disfrazados?
Un respetico, por favor. Que ya se sabe que andan al pairo. ¡No den más señales, que la gente está que arde!