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Por Hermes Entenza
Nuremberg.- Irina Zarutska, refugiada ucraniana, apuñaleada el 22 de agosto de 2025 en el tren ligero de Charlotte, Carolina del Norte, y Charlie Kirk, un activista político, asesinado por un disparo el 10 de septiembre en la Universidad del Valle de Utah, cuando daba una charla al aire libre ante más de 3.000 personas.
Dos personas de diferentes mundos que coinciden en algo muy importante: les fue negada la vida arbitrariamente.
Nunca un asesinato será placentero ni positivo. Irina, la ucranianita refugiada, y Charlie, el político aclamado, son idénticas partes de la sagrada humanidad. Cuando perdamos la capacidad de ser nobles con nuestra raza, entonces ya podremos marcharnos todos de un tirón porque, llegando a ese punto, ya no funcionamos como animales racionales.

He leído frases de odio, lecciones absurdas de pseudopolítica, comparaciones y ofensas entre los seres supuestamente vivos. Las miserias humanas se manifiestan de muchas formas, y evitar caer en ese limbo nos hace mejores personas.
Siento muchísimo ambos homicidios, y me duele tanto como la tiranía que destroza mi país, y como todo acto de terror que suceda en el mundo, volviéndonos bestias indignas de entrar al Arca de Noé.
Así va el mundo, nuestro mundo, pero no, no aplaudamos nunca el arte de matar.
Mis condolencias a los familiares de la muchachita Irina Zarutska, y del político Charlie Kirk.