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El Madrid le pone un lazo de oro a Gonzalo hasta 2030

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Por Yoyo Malagón ()

Madrid.- Gonzalo García ya no es una promesa: es un activo blindado. El Real Madrid ha cerrado su renovación hasta 2030 con una cláusula de 1.000 millones de euros, un número tan astronómico como simbólico.

La Bota de Oro del Mundial de Clubes —cuatro goles y una asistencia en seis partidos— fue el interruptor que convirtió al canterano en prioridad absoluta.

Mientras la Premier League lanzaba miradas codiciosas, el club respondió con un contrato que huele a operación estratégica: proteger al «nueve» que nadie esperaba y que todos ahora desean.

El dorsal 30 con el que deslumbró en Estados Unidos quedará atrás, pero poco importa el número. Lo esencial es que Mbappé se quedó con el 10, que Modric dejó vacante, y Gonzalo, el chico de La Fábrica, podría heredar la camiseta que vistieron Ronaldo, Cristiano y Benzema.

Ironías del destino: el francés llegó como estrella y el español se coló por la ventana de lo imprevisto. Xabi Alonso, su valedor, lo sabe: «Lee el juego como un veterano», dijo, comparándolo con Raúl mientras firmaba su sentencia de ascenso.

Con Gonzalo, el Madrid se ahorra un pastizal

Fue una explosión calculada. Con Endrick lesionado y Mbappé en el baño por una gastroenteritis, Gonzalo se convirtió en el Joselu 2.0: remate de cabeza, presión letal y ese timing que enamoró a los estadios norteamericanos.

Pero hay más: sus 25 goles con el Castilla (récord compartido con Mariano Díaz) y esos 157 tantos desde que llegó a Valdebebas con 10 años —pasando por un exilio temporal en Mallorca— pintan el retrato de un killer con ADN merengue.

Las cifras del contrato —3 millones brutos anuales— lo equiparan a Lucas Vázquez o Nacho, pero el mensaje es claro: el Madrid prefiere invertir en el patio trasero antes que comprar otro galáctico.

La directiva, que lleva una década buscando el sucesor de Morata, ha encontrado en Gonzalo al anti-Mbappé: un tipo que celebra los goles como si fueran el último y que, de paso, le ahorra al club otro cheque multimillonario.

Las leyendas se cultivan

Raúl González, su mentor en el Castilla, le envió mensajes de apoyo durante el Mundial. Ahora, Xabi Alonso hereda al alumno estrella. La paradoja es deliciosa: un técnico que llegó para gestionar egos termina dándole minutos a un nueve de culto mientras Rodrygo mira desde el banquillo.

Y aunque el brasileño podría marcharse, Gonzalo ya ha decidido quedarse. «Quiero hacer historia aquí», dijo. Su sueño —y el de la cantera— ya tiene fecha de caducidad: 2030.

El Madrid ha tejido su propia fábula: un niño que jugó de lateral derecho, que coqueteó con el ostracismo y que terminó reventando puertas con goles.

Tres equipos de la Premier llamaron, pero la respuesta fue un no envuelto en oro. Porque en el Bernabéu saben que las leyendas no se compran: se cultivan. Y Gonzalo, con sus 21 años y sus 1.000 millones de cláusula, es la prueba.

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