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Por José Raúl Gallego ()
Yoel Leodán Rabaza Ramos, con grado de suboficial y número de chapa 179542, fue el policía que se presentó vestido de civil, con gorra y gafas en la vivienda de Anna Sofía Benítez, para citar a su mamá.
Aunque Rabaza Ramos aclaró que él no tenía nada que ver con la citación y que seguía órdenes de la Seguridad del Estado, sirvió de instrumento y se expuso como parte del mecanismo de represión contra una jovencita y su familia, por simplemente hacer videos en redes sociales diciendo lo que piensa.

Rabaza puede decir que él no tiene que ver, incluso que no está de acuerdo, pero al final del día, los hechos son claros: está particando activamente en el acoso y criminalización de dos mujeres, con toda la fuerza de un Estado, por simplemente pensar diferente y eso, es una violación de derechos y un delito reconocido internacionalmente.

Mientras, el oficial de la Seguridad del Estado, lo esperaba escondido, con una moto sin chapa y sin valor para dar la cara. Usando y «metiéndole el pie», como se dice en cubano, a este joven al parecer de Santiago de Cuba (según un perfil de Facebook con su nombre y su foto) que ahora reside en La Habana y que no tuvo el valor para decirle al otro chivatón: «Ve y hazlo tú».
Estamos en momentos decisivos. La caída del régimen cubano cada vez está más cerca y con la libertad vendrá también la justicia y la reparación. Es momento, ahora más que nunca, de que toda persona que se vea involucrada en acciones de represión piense si vale la pena exponerse así.
A los policías, cederistas, profesores, dirigentes sindicales y todo aquel que la Seguridad del Estado usa como instrumento para que hagan el trabajo sucio mientras ellos esconden su rostro y su nombre tras un alias: piénsenlo doblemente. La Seguridad del Estado los desprecia, se refiere a ustedes con aires de superioridad que no tienen y ustedes lo saben, porque lo han oído, lo han visto y lo han sentido.
Es momento de decir no. Si no lo hacen por decencia y sentido de la justicia, háganlo al menos por sentido de autoprotección. Cuba ya cambió, y es cuestión de tiempo que la balanza se incline hacia el lado correcto. ¿Dónde quieren estar cuando eso pase?