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title: El correo más raro del mundo
date: 2026-11-06T13:32:36Z
modified: 2026-11-06T13:32:36Z
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featured_image_alt: En la foto, un buzo ofrece un pescado a Tuffy, el delfin cartero
author: Redacción
timestamp: 2026-11-06T13:32:36Z
tags:
  - Curiosidades y Sociedad
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Por Rafa Junco ()

Madrid.- Un delfín repartiendo correo a 62 metros de profundidad. Suena a chiste, pero pasó. Frente a la costa de California, en 1965. Los destinatarios eran hombres que vivían dentro de un laboratorio en el fondo del océano. Y el cartero tenía aleta.

Se llamaba Tuffy. Lo había entrenado la Marina de Estados Unidos para llevar mensajes, herramientas y paquetes pequeños entre la superficie y los buzos del experimento SEALAB II, cerca de La Jolla. Dentro de la estación, equipos de investigadores y militares pasaban días sin subir. Estudiaban cómo aguanta el ser humano bajo el agua. Tuffy era otro experimento: comprobar si un delfín podía ayudar donde las embarcaciones no llegaban.

Lo habían capturado frente a Misisipi en 1962. Pasó por un parque marino y acabó en el programa de la Marina. Le enseñaron a responder a señales acústicas y a llevar objetos con un arnés y un gancho. Oía la señal, bajaba, encontraba al buzo y dejaba que le quitara el paquete. Fácil de decir. Difícil de hacer.

## Cuando le quitaron el pescado

La primera prueba fue un desastre. Bajó solo una parte del camino. En el segundo intento llegó cerca de la estación, pero no dejó que le quitaran el correo. Los responsables sospecharon del ruido de los equipos y de los cables alrededor del laboratorio. Al día siguiente, todo cambió: dos entregas completas y a repetir el recorrido.

Hizo siete viajes exitosos hasta la estación, a 62 metros. También participó en un simulacro de rescate: un buzo fingió necesitar ayuda lejos del laboratorio y Tuffy le llevó una cuerda guía. Eso sí, tenía un límite: podía bajar rápido, pero tenía que subir a respirar. Su inmersión más larga duró unos cuatro minutos y medio.

Y aquí el detalle que lo humaniza todo: descubrieron que su comportamiento dependía del incentivo. Cuando dejaron de recompensarlo con pescado, el delfín se negó a seguir obedeciendo. Como cualquier trabajador. La Marina conserva una foto de aquellos ensayos: el buzo John Reaves bajo el agua, ofreciéndole un pez mientras Tuffy se acerca con su arnés. Un cartero con hambre. Y con contrato.

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