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Por Jorge Sotero ()

La Habana.- Otro día, otro cable. Prensa Latina, ese órgano de ventilación artificial de la realidad cubana, nos obsequia con una joya de la comedia burocrática. Bajo el título pomposo de una “evaluación”, nos presentan el último acto de una gira protocolaria tan sustanciosa como un discurso leído de un teleprompter roto.

El protagonista, Salvador Valdés Mesa, un vicepresidente cuya función histórica parece ser la de ocupar un sillón con una lealtad inquebrantable y una capacidad de iniciativa comparable a la de un bonsái. La prensa oficialista, fiel a su mandato, lo pinta todo con la brocha gorda del “éxito”, allí donde el ojo ciudadano solo ve miseria, desabastecimiento y ficción estadística.

Leer la nota de Prensa Latina acá:(https://www.prensa-latina.cu/2026/01/10/vicepresidente-cubano-evalua-programa-economico-en-provincia-central/)

Analicemos la pieza, con la minuciosidad con que un patólogo estudia un espécimen embalsamado.

Primer acto

El pescador de esponjas (para la cosmética del régimen). Se nos dice que Valdés intercambió con la Empresa Pesquera Industrial de Caibarién, “centro enfocado en la producción de esponjas”. La elección del vocablo “enfocado” es un derroche de cinismo. Cualquier habitante de la costa norte de Villa Clara sabe que la industria pesquera es un cadáver a la deriva. Hablar de esponjas para la exportación y la cosmética en medio de la peor crisis alimentaria de la historia reciente es como alardear de tener una fábrica de caviar en un barco hundido.

¿Quién cree que este rubro, si es que existe más allá del papel, es un “pilar para la exportación”? Es el sueño húmedo de un planificador desahuciado, vendido como realidad por una agencia de noticias que hace tiempo cambió el periodismo por la liturgia.

Segundo acto

El milagro arrocero de la estadística creativa. Luego entra en escena René Bacallao, un “coordinador de programas y objetivos”, título que en Cuba significa: “el encargado de inventar metas y después de cumplirlas sobre el papel”. Anuncia 176 unidades productoras de arroz y una cosecha de 14 mil toneladas, “superior a lo planificado”.

Aquí es donde el estilo de Prensa Latina alcanza su máxima expresión: la transformación alquímica del fracaso en triunfo. Si Villa Clara está produciendo tanto arroz, ¿por qué su población depende de la libreta con gotas de importaciones a precio de oro? ¿Por qué los mercados agropecuarios son páramos de oferta?

La respuesta es que esas “unidades productoras” son, en su inmensa mayoría, parcelas famélicas, sin recursos, y las toneladas son un número mágico surgido de la presión política por mostrar resultados. El “autoabastecimiento” de Encrucijada y Sagua la Grande es otra fábula; es el autoabastecimiento de la utopía, no del plato.

Tercer acto y conclusiones

El vicepresidente decorativo emite su veredicto. Salvador Valdés, el hombre que nunca tiene una idea propia sino las que el manual le permite repetir, “elogia” y “llama a garantizar”. Sus intervenciones son un repertorio de consignas gastadas: “desarrollo local”, “optimización de recursos”, “cumplimiento de metas”. Palabras huecas que rebotan en las paredes de una realidad que las desmiente a cada instante.

Su presencia no evalúa nada; santifica el ritual. Él va, lo escoltan, le muestran el escaparate (lo poco que hay), asiente con la gravedad de un notario y la prensa oficial traduce ese acto vacío en “labor gubernamental”. Es el sello de goma con figura humana.

La noticia, en su conjunto, es un artefacto perfecto de la propaganda. Cumple su función: llenar un espacio con la apariencia de actividad, normalizar lo anormal (que un vicepresidente “se interese” por la producción básica como si fuera una novedad), y sobre todo, reforzar el cuento de que el sistema funciona, planifica y rinde frutos. Lo hace ignorando olímpicamente las preguntas obvias: si todo marcha tan bien en Villa Clara, ¿por qué sigue siendo una provincia con un éxodo constante? ¿De qué exportación hablan si el país no genera divisas? ¿A qué cosmética se refieren si en las farmacias no hay ni aspirineta?

Conclusión: Este cable de Prensa Latina no es una noticia. Es un boletín interno del régimen, disfrazado de información, para consumo de incautos y de esos corresponsales extranjeros que aún creen en las giras oficiales. Nos muestra a un vicepresidente decorativo, evaluando una economía decorativa, en una provincia que, según los papeles, florece, pero que a pie de tierra se desmorona.

Es el retrato de un gobierno que ya solo sabe hablar consigo mismo, a través de sus altavoces, mientras la isla se le escurre entre los dedos. Lo único real en toda la nota es la fecha y el lugar. Todo lo demás es el sonido de una maquinaria de hacer relatos, chirriando sobre el vacío.

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