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WAshington.- El gobierno de Donald Trump ha incrementado la presión sobre el régimen cubano mediante sanciones petroleras y contactos directos con actores dentro de la isla, en busca de una apertura económica y política que beneficie al pueblo cubano, según confirmó a ABC el encargado de negocios de la Embajada de EE.UU. en La Habana, Mike Hammer.
En una entrevista exclusiva desde Madrid, Hammer aseguró que tras 67 años de «castro-comunismo» existen condiciones inéditas para una transformación pacífica. «Dentro del sistema cubano hay individuos que se dan cuenta de que el proyecto ya está finalizando», afirmó, sin revelar nombres ni detalles de las conversaciones que el propio Trump confirmó recientemente desde el Air Force One.
Hammer defendió las medidas adoptadas desde enero de 2025, cuando Trump reinstauró a Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo y bloqueó la llegada de petróleo venezolano a la isla. «El 60% del petróleo que llegaba era revendido en Asia y no ayudaba a los cubanos», explicó, aunque aclaró que la administración busca evitar el sufrimiento de la población y ha destinado nueve millones de dólares en ayuda humanitaria canalizada a través de la Iglesia Católica.
El diplomático aseguró que los cubanos «están perdiendo el miedo» y que la expectativa de cambio ha pasado de ser una duda a una pregunta recurrente: «¿Cuándo?». Según Hammer, mientras el pueblo carece de servicios básicos y enfrenta brotes de enfermedades, el régimen prioriza recursos para seguir a disidentes y reprimir a la oposición.
Hammer instó a los gobiernos que aún no califican a Cuba como dictadura, incluido el de España, a visitar la isla y hablar con la población. «Si en un país uno no se puede expresar libremente, si te encarcelan por sacar un letrero, eso es una dictadura. Es la Corea del Norte de Latinoamérica», sentenció.
Sobre el futuro, Hammer afirmó que hay planes detallados para una transición ordenada y que la reconstrucción del país podría ser más rápida de lo previsto gracias al espíritu emprendedor de los cubanos. «Si se les da la oportunidad de vivir en libertad, el cambio será sorprendente», concluyó.