Siguen en lo mismo, apretando y no aflojando, mientras el pueblo está en candela. Ahora sacan a los triciclos, las motos y las bicicletas a marchar frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana. ¡Tremendo cuento chino para tapar la realidad! El gobierno, con Miguel Díaz-Canel a la cabeza, organiza una supuesta «Parada Antiimperialista» convocada por la juventud del Partido Comunista. ¿Y para qué? Para protestar contra las sanciones de Washington. ¡Como si las sanciones fueran la única causa de que el país esté paralizado!
Yeni López, una cubana de 33 años, dice que van en bicicleta «por esta situación que tiene el país en el contexto actual». ¡Claro que sí! La cosa está tan apretada que hasta las bicicletas se han vuelto un lujo. Las motos, bicicletas y patinetas son ahora el pan de cada día porque el combustible es un espejismo. ¿Y los vuelos? Cancelados o reabasteciéndose en México o República Dominicana. ¡Un descaro monumental!
Los triciclos eléctricos, esos que ahora hacen las rutas de los autobuses desaparecidos, son la solución parcial a la movilidad. ¡Qué ironía! Mientras el gobierno monta su show con megáfonos y consignas como «Cuba sí, bloqueo no», la gente se las arregla como puede. Dedican la marcha a Fidel Castro, ¡como si él no tuviera nada que ver con el desastre actual!
Y para rematar, llega un tanquero ruso con petróleo después de tres meses de crisis energética. ¡Qué casualidad! Justo a tiempo para la marcha. Pero no se equivoquen, esto no es una solución, es solo otro parche para mantener el show. El pueblo cubano está harto de tanto paquete armado y de tanta falta de respeto. El show sigue, señores, pero la función está por acabarse.
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