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Por Pedro Monreal (El Estado como tal)
La Habana.- Los recientes datos oficiales de inflación de Cuba indican tres aspectos de interés: moderación de la inflación. Además, revela situación de estanflación resultante de la coexistencia de recesión y de inflación. También destaca la función del empobrecimiento como instrumento antinflacionario.
En julio, la inflación oficial de Cuba registró reducciones en los tres indicadores generales (mensual, acumulada e interanual). La reducción interanual indica una tendencia de moderación de la inflación en 2025, aunque sigue siendo elevada.
El análisis de inflación en Cuba debe partir de la discutible confiabilidad de su medición oficial. No pocos economistas consideramos que la estadística oficial subvalora la inflación.
En julio se reprodujo lo ocurrido en mayo y junio. Hubo un aumento del precio mensual de los alimentos superior a la inflación general. Esto revirtió la tendencia contraria observada en los cuatro primeros meses de 2025.
Se reafirmó en julio el regreso a un nivel superior a 50% del efecto de los alimentos en la variación mensual de la inflación. Sin embargo, fue con un nivel inferior al del mes anterior. Pudiera ser una señal de turbulencias macroeconómicas debido a la persistente crisis agropecuaria.
En julio de 2025 coexistieron incrementos y reducciones de precios de alimentos, algunos de ellos considerables. Existe un “apagón estadístico” de datos oficiales de producción agropecuaria reciente que dificultan analizar tendencias de precios de los alimentos.
En un marco de restricciones de oferta, principalmente de alimentos, la compresión brutal de la remuneración del trabajo parece ser la vía más expedita para ajustar la demanda real “hacia abajo”. Es la pobreza masiva lo que funciona hoy como “programa” antinflacionario.
Datos más actualizados de otro indicador -fondo de salarios- muestran una reducción de 11,9% en el valor del fondo total de salarios del sector estatal de enero- abril de 2025. Este ajuste se realizó cuando se compara con la cifra de igual periodo de 2024.
En condiciones de crisis de oferta y de reducción insuficiente del déficit fiscal, ha sido la contracción del poder de compra de los hogares (pobreza). Este fenómeno parece haber moderado la inflación. Esto confirma la reciente reducción “real” del fondo estatal de salarios.