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Cuba, la geografía puñetera y el desgaste del concepto «patria»

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Por Ulises Toirac ()

La Habana.- Una pequeña idea, ahora que todo el mundo habla de la posibilidad de que Trump y Rubio extrapolen.

Las cosas no van solo de recursos en este mundo. Es cierto que ya, a estas alturas del campeonato, aquí solo hay hoteles (sin recursos humanos que valgan para atraer ni hormigas) y todo eso, si caen bombas, se va del parque. O sea…

Pero este país está en una situación geográfica puñetera. Para los del Este, es la posibilidad de mil cosas en este hemisferio, en las cercanías de EE. UU. Y para Estados Unidos, es la posibilidad de eliminar esas mil cosas de su preocupación.

Justo en este momento, el equilibrio está superprecario. Rusia, en Ucrania hasta el cuello, teniendo que meter mano por los misiles Oreshnik porque Ucrania no acaba de caer y la presión dentro de Rusia se pone cabrona. Europa, que no sabe si tirarse pedos o mover el abanico. Y EE. UU., con un liderazgo agresivo, tratando de poner la balanza en el lugar que hace más de un siglo han querido.

El gobierno cubano ha declarado «no agredimos a nadie», pero esa no es la forma en que lo mira mucha gente: entrenar y refugiar guerrillas, enviar «asesores», hospedar gente que haga huido en sus países por ser perseguidos por la ley, no es precisamente, para muchos, un gesto de no agresión.

Y ojo: la confrontación militar nunca se entendió como la capacidad de enfrentamiento entre los ejércitos de ambos países. Hay que estar fumado de diez yerbas para creer en esa capacidad defensiva. Siempre se apostó a una guerra de desgaste una vez ocupada. Eso implicaría una activa participación del pueblo…

Pero, a estas alturas del campeonato, cuando ya el pueblo ha visto mil veces que no puede decidir en su país, que la Asamblea aplaude cualquier estupidez lesiva al propio pueblo y pone sus esperanzas de progreso en la emigración… el concepto «patria» está erosionado a tal punto que difícilmente signifique algo para esos que tendrían que hacer la guerra de desgaste al precio de sus vidas. De hecho, creo que hoy, como nunca antes, la posibilidad de anexión es más fuerte.

Repito que ya no son los 60 y los 70… y yo sigo escuchando los mismos lemas.

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