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Por Pedro Monreal (El Estado como tal)
La Habana.- En espera del “plan de contingencia” para Cuba, conviene considerar que, a pesar de posibles diferencias con los planes del “periodo especial”, al final serían travesías desde la fractura termodinámica del sistema económico hacia la depauperación del metabolismo humano.
Durante el “periodo especial” se aplicaron varios “paquetes” entre su inicio en 1990 y su “fondo” en 1994. Comenzaron como medidas de ahorro de energía y hacia 1993- 1994 legalizaron el dólar, desestatizaron el agro y establecieron mercados campesinos de oferta y demanda.

Lo que comenzó como adaptación temporal del sistema a un contexto “externo” desfavorable para “resistir”, ganar tiempo y evitar reformas sustanciales, terminó con varias medidas relativamente audaces de un reformismo políticamente “confiable”.
El paso de la fase inicial de adaptación energética hacia la fase “reformista” no estuvo programado. Fue resultado del contrapunteo entre la máxima preservación posible de estructuras del poder político y la mengua de la tolerancia popular (no es lo mismo que “resistencia”).