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Cuando un seguidor me per-sigue 

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Por Tania Tasé ()

Berlín.- En la noche del jueves 4 de diciembre de 2025 salí de casa para ir a trabajar. En la misma primera esquina de mi casa estaba parado un hombre que comenzó a caminar detrás de mí en cuanto yo pasé a su lado. Mi cerebro registró el hecho sin darle la menor importancia. En el transcurso de los 700 metros de camino hacia la parada disminuí el paso a ver si él seguía de largo,  pero curiosamente, el hombre empieza también a caminar más lento. 

Hacía frío (-1) y también un poco de niebla,  así que decidí caminar más rápido. Llegué, a la parada. Ahí puedo usar dos líneas de Bus y además el tranvía. Los tres tienen destinos y rutas diferentes. Faltaban siete minutos para que llegara el tranvía,  así que encendí un cigarrillo y sólo pensaba en la reunión que tenía por delante y en mantenerme caliente esos siete minutos de espera. 

De repente me doy cuenta que el hombre que me había seguido me hace fotos. No supe qué hacer. Así que yo también hice fotos de él. Ya estaba molesta, con el frío y con el tipo. 

Aunque hasta ahí todavía pensaba que era todo fruto de mi imaginación,  decidí hacer una prueba. Así que cuando llegó por fin el tranvía, subí y cuando vi por el rabillo del ojo derecho que él también se había montado, me bajé por otra puerta. ¿Y qué pasó? Bueno, que el tipo hizo exactamente lo mismo. 

Para ese momento mi paciencia se había agotado y le fui arriba, aún con corrección. Le pregunté en alemán qué le pasaba y qué quería de mí. Él me respondió en español que era un seguidor mío de Facebook. Ahí me di cuenta que era cubano. Y le dije incrédula: ¡¿qué?! ¿Y ahora que soy yo, una diva o una estrella de cine para que tú me hagas fotos? Ten mucho cuidado con lo que haces con esas fotos que en este país hay leyes y se cumplen. 

Él se me acerca con el teléfono en la mano y me dice: Tania, tranquila, mira las voy a borrar. Le respondí en tono seco que se alejara, que no quiero ver su teléfono ni lo que hace con él. También le pregunté su nombre y no me respondió. Así que le solté: la próxima vez que te vea cerca de mí voy a llamar a la policía y te voy a acusar por acoso. Y yo también te tomé fotos esta noche. 

Llegó el Bus y me monté. Esta vez sola. Él quedó atrás en la parada. 

He hablado con varios activistas cubanos sobre esto y me he hecho aconsejar. Así que he decidido hacer este post. Y también denuncia en la policía hoy mismo en cuanto amanezca,  para que quede constancia. Por si acaso. 

No voy a andar con miedo por las calles de Berlin ni mirando por encima de mi hombro para ver si alguien me sigue o no. Y mucho menos dejaré de hacer mi trabajo en contra de la dictadura cubana. 

Por si las moscas,  Anamely Ramos González, Tata Poet y Zaida Artiaga tienen las fotos del hombre. Y hoy también las tendrá la policía de Berlin. No voy a ser tan torpe de ponerlas aquí. 

Cualquiera sea la intención de este tipo, yo seguiré mi vida y mi trabajo como hasta ahora. Con toda normalidad. 

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