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Cuando Dios vino a La Habana (y escuchó un deseo diferente)

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Por Ulises Toirac ()

La Habana.- Dios quiso hacer un experimento y para ello eligió tres países al azar.

Una noche se personó en casa de monsieur Bernard, en Marsella.

—¿Y qué pasa aquí ahora con estos effets de lumière y fumée? —dijo despertando Louis Bernard.

—Soy Dios y quiero que me digas de las cosas que tienen otros, qué te gustaría.

—Oh, c’est fantastique! Pues… El dueño de mi empresa tiene dos hijos fabulosos y ciertamente Emma y yo no hemos podido tener… Pourriez-vous nous l’accorder? [podrías concedernos eso?]

—¡Sea!

Inmediatamente de concederle el deseo a monsieur Bernard, ya estaba Dios en Chicago (eso tiene Dios, que no tiene siquiera llenar formulario de estancia). Mike Figberg dormía.

—WTF! ¡y aquí qué pasa! Mañana tengo exámen en la uni! Necesito dormir!

—Soy Dios y quiero que me digas de las cosas que tienen otros, qué te gustaría.

—Wow! Pretty good… Mmm… En la escuela, el main server de la red interna es una súper computadora espectacular ¡He soñado con ella!

—¡Sea!

Y antes que pudieran encenderse los leds de la nueva computadora de Mike, ya estaba Dios en Palo Cagao, La Habana.

—Jone, ¡¡al fin vino la luz!!

—Error, no es la UNE, soy Dios y quiero que me digas de las cosas que tienen otros, qué te gustaría.

—Sin pensar… Allí al lado mi vecino tiene un carrazo, todos los cuartos con splits, tronco de cocina, unas camas que te cagas…

—¿Quieres todo eso?

—No… ¡Quítaselo a él!

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