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Por Esteban Fernández-Roig ()
Miami.- Esto necesariamente no es lo que pasa ni pasará en Cuba, es solo mi creencia personal al respecto. Es simplemente lo que el enemigo pretende hacer.
Y no es una opinión reciente sino que es algo que vengo anunciando y prediciendo desde hace años.
Miguel Díaz-Canel (Manuel Marrero y varios barrigones más) han estado simulando dirigir al país como señuelos para -en determinado momento- achacarles toda la responsabilidad del desastre imperante. Y el momento ha llegado.
Cuando los norteamericanos decidieron exponer y denunciar la complicidad castrista en el tráfico de drogas culparon y le hicieron un circo romano a Arnaldo Ochoa, a Tony de la Guardia y varios cómplices mas.
Ahora repiten el mismo guión. Van a defenestrar a Díaz-Canel y a 20 más. Anunciarán un cambio espurio de gobierno.
Ya tienen convencido al pueblo cubano de que “el malo de la película” es Díaz Canel y recibirán con alegría hasta que lo fusilen.
Celebrarán unas amañadas elecciones, con la desesperada intención de engañar de nuevo a “los americanos” buscando que les tiren un cabo.
Para reforzar el engaño elegirán a algún tramitado disidente (como Manuel Cuesta Morua, por ejemplo) y entre bambalinas seguirá mandando Alejandro Castro Espín.
Sin embargo, yo me siento cautelosamente optimista, porque sí yo sé o imagino todo este trama, espero que Donald Trump y Marco Rubio (que están muchísimo mejor informados y son un millón de veces más inteligentes que yo) no se dejen dar gato por liebre.
¿Qué quiero y que requiero yo para pasar de cautelosamente optimista a sentirme súper feliz y eufórico? Muy sencillo:
Que bombardeen al MININT y al MINFAR, que le hagan a Raúl, a Alejandro, a Ramiro y al Cangrejo lo mismo que a Maduro.
Juicios sumarísimos como los de Nuremberg, y que pueblo cubano tome la iniciativa y barra del mapa hasta el último vestigio de Castro-comunismo en Cuba.
Y entonces brincos de alegría diera. Mientras tanto, cautela mucha cautela. Ya ese perro me ha mordido con anterioridad.