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Ascienden a 21 los muertos por accidente de trenes en Adamuz, España

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Por Redacción Internacional

Madrid.- El descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad ocurrido este domingo en el municipio cordobés de Adamuz ha provocado una de las mayores tragedias ferroviarias de los últimos años en España. El accidente dejó, hasta el cierre de esta información, al menos 21 personas fallecidas y más de una veintena de heridos graves, todos trasladados a distintos hospitales andaluces.

La colisión involucró a un tren Iryo que cubría la ruta Málaga-Madrid y a un Alvia que viajaba desde Madrid con destino a Huelva, con un total de 484 pasajeros afectados entre ambos convoyes.

Según fuentes oficiales, el siniestro se produjo pasadas las siete y media de la tarde, cuando los últimos vagones del tren Iryo descarrilaron a la altura de Adamuz y se cruzaron en la vía contigua por la que circulaba el Alvia a unos 200 kilómetros por hora.

El impacto provocó que varios coches del Alvia se salieran de la vía y cayeran por un terraplén de entre cinco y seis metros de altura. Entre las víctimas mortales se encuentra el maquinista del Alvia, un joven de 27 años que recibió el choque frontal.

Los servicios de emergencia se desplegaron de inmediato en una zona de difícil acceso y con escasa visibilidad nocturna. El 112 andaluz movilizó ambulancias, UVIs móviles, equipos de apoyo logístico y solicitó la intervención de la Unidad Militar de Emergencias, que se desplazó con decenas de efectivos y vehículos. Los bomberos y sanitarios trabajaron durante horas entre vagones retorcidos y amasijos de hierro para rescatar a heridos y recuperar los cuerpos de las víctimas.

«El accidente es extraño», dijo en titular de Transporte

El ministro de Transportes, Óscar Puente, compareció pasada la medianoche y reconoció la “extrañeza” que rodea al accidente, al tratarse de una vía recientemente renovada y de un tren prácticamente nuevo. Anunció la creación de una comisión de investigación independiente para esclarecer las causas del descarrilamiento, al tiempo que advirtió de que el número de fallecidos podría aumentar.

La circulación ferroviaria entre Madrid y Andalucía quedó completamente suspendida y las incidencias podrían prolongarse durante semanas.

Mientras avanzan las investigaciones, el impacto humano del desastre se hace sentir con fuerza. Familias enteras permanecen sin noticias de sus seres queridos, los hospitales han activado protocolos de atención psicológica y las autoridades locales han improvisado hospitales de campaña y centros de acogida.

Adamuz, un municipio acostumbrado a la calma, se convirtió en el epicentro de una noche marcada por el dolor, la incertidumbre y una tragedia que vuelve a poner en cuestión la seguridad incluso en las infraestructuras que se presumen más avanzadas.

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