Enter your email address below and subscribe to our newsletter

Comparte esta noticia

Por Lara Crofs

La Habana.- Este 2025 me ha atravesado, me ha dolido y por eso hoy les hablo, desde la nostalgia y el compromiso con el país que necesitamos como nación.

He sentido muy de cerca el cansancio colectivo, la represión que aprieta, las amenazas que nos rondan y esa pobreza que nos obliga a sobrevivir cada día al filo de la indignidad. En los últimos cuatro años, más de un millón de cubanos se han ido, y con ellos se nos han ido pedazos de vida. Hijos, padres, amigos, abrazos que quedaron suspendidos en el aire y que hoy extrañamos a rabiar.

El 89 % de nuestro pueblo vive en la pobreza. No es una cifra, son rostros, estómagos vacíos, noches sin luz, días sin agua, cuerpos agotados. El sistema sociopolítico cubano ha tocado fondo. Entre la ausencia de servicios básicos y las epidemias, este año casi todos hemos tenido que despedir a alguien. La muerte se ha vuelto demasiado cotidiana, que realidad tan triste y chocante.

Ha sido un año de crisis profunda. A veces siento que pedir esperanza es casi una crueldad, pero también sé que sin ella no queda nada. Tengo absolutamente claro que si todavía hablamos de una isla con todos y para el bien de todos, es porque nos hemos negado a renunciar del todo.

En medio de tanta oscuridad, me aferro a nuestra capacidad de resistir. Las protestas han sido reprimidas, sí, pero han existido. La solidaridad entre cubanos ha crecido, y eso dice mucho de nosotros. Nos cuidamos como podemos. Nos sostenemos. La memoria sigue viva, negándose a desaparecer. Siento su dolor porque es el mío; hemos perdido tanto que a veces parece que solo nos queda defender el aire que respiramos.

El cambio no llegará solo y no podemos seguir siendo indiferentes por miedo al sufrimiento de todo un pueblo, en ello nos va la vida, la única que tenemos, porque nada de esto es un ensayo. Merecemos vivir con dignidad, como hombres y mujeres libres, en un país que funcione y donde nuestros derechos no sean una concesión, sino una garantía.

Una Cuba libre y próspera es posible. Aunque duela, aunque cueste creerlo, no te rindas.

Les mando un abrazo apretado, de esos que sostienen, con el deseo profundo de que este sea el último año en dictadura.

¡Viva Cuba libre!

Deja un comentario