Cuando la amenaza deja de ser una opinión

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Por Luis Alberto Ramírez ()

Miami.- Quienes durante años sostuvieron que el régimen cubano representaba una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos fueron, con frecuencia, acusados de exagerar o de vivir anclados en la Guerra Fría. Sin embargo, la historia ofrece hechos difíciles de ignorar.

Ahí están los casos de espionaje que durante décadas sacudieron a las agencias de inteligencia estadounidenses. Está el caso de Ana Belén Montes, una de las funcionarias de inteligencia más importantes condenadas por espiar para Cuba; la Red Avispa, cuya misión consistía en infiltrar organizaciones y obtener información sensible en territorio estadounidense; el caso de Carlos y Elsa Álvarez, condenados por actuar como agentes al servicio del régimen cubano desde el sur de la Florida.

También el de Walter Kendall Myers y su esposa Gwendolyn, quienes durante años suministraron información confidencial mientras él trabajaba en el Departamento de Estado; y otros procesos judiciales relacionados con funcionarios públicos e instituciones federales que pusieron de manifiesto el interés permanente de la inteligencia cubana por penetrar organismos estratégicos de los Estados Unidos.

Estos no son episodios aislados. Considerados en conjunto, muestran un patrón de actuación que se ha extendido durante décadas y que va mucho más allá de la simple confrontación ideológica.

Por eso adquiere especial relevancia que el Departamento de Estado considere hoy al régimen de La Habana una amenaza para la seguridad nacional. Esa conclusión no surge de una diferencia política ni de un discurso electoral; responde a una acumulación de antecedentes que las propias instituciones estadounidenses han investigado durante años.

La pregunta, entonces, deja de ser si el régimen cubano ha intentado infiltrarse en instituciones estadounidenses. La verdadera pregunta es otra: ¿Qué hará ahora Estados Unidos después de reconocer oficialmente que enfrenta una amenaza que durante demasiado tiempo decidió subestimar?

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