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La Habana.- Ayer en la tarde colocaron luminarias Led en una de las avenidas más peligrosas de La Habana, la calle 70, un paraíso para la delincuencia de cual tipo.
La Avenida 70 era un infierno para mujeres, niños y trabajadores que deben llegar temprano a la escuela o trabajo, y caminar por allí era una odisea.
Atraviesa por un lugar tan oscuro y despoblado como el Monte Barreto y por un barrio tan peculiar como Buena Vista, en Playa.
Hasta los hombres más valientes se cuidaban de ir por ellas en las noches, porque las sorpresas podían estar al doblar de cualquier esquina o agazapadas detrás de un árbol.
Ha sido por años lugar de abundantes atracos, intentos de violación, abusos lascivos y exhibicionismo. Desde ayer cuenta con luminarias.
A mi mente viene el tramo entre la Cujae y la Terminal 3 del aeropuerto José Martí, una distancia de apenas seis kilómetros que pone en peligro al visitante y es algo así como el camino al infierno en la madrugada.
¡Ojalá fuera el próximo en recibir luz!
Nada, que aún en medio de apagones, de hambre y escasez, lo poco que se hace, desde la sinceridad y sin obviar una sola verdad, se resalta y se agradece.