
Una avería deja a Nuevitas sin una de sus unidades
Por Jorge Sotero
Nuevitas, Camagüey.- La crisis eléctrica cubana vuelve a golpear con fuerza por enésima vez. Esta vez, una avería en la Central Termoeléctrica 10 de Octubre, en Nuevitas, Camagüey, provocó la salida del sistema de su unidad seis, una máquina que apenas había logrado sincronizar con el Sistema Eléctrico Nacional durante la madrugada.
La unidad había entrado al sistema a las 00:59 de este domingo, pero pocas horas después una falsa señal automática provocó el disparo de la máquina y dejó fuera de servicio la caldera.
Según la información ofrecida por directivos de la planta, el daño preliminar se concentra en el economizador, un componente encargado del calentamiento del agua dentro de la caldera. Los trabajos de recuperación comenzarían esta misma noche.
El problema, sin embargo, no parece ser de solución inmediata. Las autoridades estiman que las labores podrían extenderse durante al menos dos días, aunque el tiempo dependerá de la evaluación completa que realicen los especialistas y de los daños provocados por la sobrepresión registrada en esa zona de la generadora.
Y aquí vuelve a aparecer la misma historia de siempre: una termoeléctrica que entra al sistema y, prácticamente sin tiempo para respirar, vuelve a salir.
El sistema eléctrico cubano vive desde hace años atrapado en un círculo vicioso de averías, mantenimientos atrasados, falta de combustible y centrales con una infraestructura cada vez más deteriorada. Cada vez que una unidad logra incorporarse al sistema, el alivio puede durar poco.
Ahora Nuevitas pierde nuevamente una de sus unidades y el país tendrá que lidiar con otro agujero en una generación eléctrica que ya opera con enormes dificultades.
Lo preocupante no es solamente la avería de hoy.
Lo verdaderamente grave es que Cuba parece haberse acostumbrado a que una planta termoeléctrica salga del sistema sea noticia cotidiana. Se repara una unidad, se rompe otra. Entra una central, sale otra. Y mientras los especialistas corren detrás de cada avería, millones de cubanos siguen esperando algo que debería ser normal en cualquier sociedad: electricidad estable.
La dictadura continúa hablando de recuperación, estrategias y soluciones, pero la realidad termina imponiéndose sobre cualquier discurso.
Una falsa señal bastó para sacar del sistema a la unidad seis de Nuevitas.
Ahora toca esperar, cruzar los dedos y confiar en que la reparación no encuentre más daños.
En Cuba hasta encender una termoeléctrica se ha convertido en una cuestión de suerte.






