
La historia detrás de la foto (XCV)
Por Jorge Sotero
La Habana.- Una cebra decidió pasearse por las calles de Calabazar, en Boyeros, y por unos minutos puso en jaque a toda la lógica nacional. Nadie sabía si llamar al zoológico, a Tránsito, al noticiero, o comérsela. En Cuba cualquier cosa puede aparecer en la calle, menos el pollo de la libreta.
El animal iba tranquilamente por el asfalto, sin prisa, con más elegancia que muchos de los almendrones que todavía ruedan por La Habana. Al menos ella no tenía problemas con el combustible ni necesitaba una carta de autorización para circular.
Ahora solo falta que algún funcionario salga a decir que la cebra estaba realizando un recorrido de comprobación o que forma parte de un nuevo programa para fortalecer el turismo ecológico en los barrios. Conociendo el libreto oficial, cualquier explicación resulta posible.
Los vecinos, acostumbrados a convivir con apagones, salideros de agua, basureros y calles destrozadas, seguramente pensaron que una cebra era el problema menos grave del día. Total, ya el nivel de sorpresa en este país quedó agotado hace bastante tiempo.
Lo más simpático de todo es que la cebra parecía tener un destino claro. Caminaba decidida, sin mirar hacia los lados. Tal vez iba buscando la salida del país, teniendo en cuenta que Calabazar está muy cerca del aeropuerto. Si alguien logra averiguar si consiguió pasaporte, visa o parole, que avise. Seguro hay unos cuantos cubanos interesados en seguirle el rastro.






