
He estado pensando en… las opciones que nos quedan (II)
Por Padre Alberto Reyes ()
Esmeralda, Camagüey.- No creo que quepan muchas dudas de que la sociedad cubana necesita destrabarse y salir de la crisis sistémica en la que vive.
Para esto, es ineludible un cambio de gobierno y de sistema político, por la evidente razón de que, en casi 70 años, los que nos han gobernado no sólo no han logrado garantizar las condiciones básicas de vida de la población, sino que estas condiciones han ido progresivamente empeorando hasta llegar a límites infrahumanos.
Después de tanto tiempo, ¿qué puede hacernos suponer que el mismo gobierno, el mismo partido y el mismo sistema político van a ser capaces de hacer salir al país de esta crisis generalizada?
Suponiendo la influencia del embargo en este proceso, este gobierno no ha logrado gestionar sus efectos, por tanto, lo lógico es que deje paso a otros que tal vez sí sean capaces de hacerlo. El victimismo frente al embargo puede aunar voluntades internacionales a favor de Cuba, pero no hace que la comida llegue a las mesas cubanas.
El gobierno insiste en pedir confianza…en él
Cuando, ante esta situación, se plantea la palabra “diálogo”, yo entiendo por “diálogo” las respuestas concretas al cómo y cuándo se realizará una transición que implique la salida del poder de los que nos gobiernan y se establezcan las condiciones para elecciones libres y plurales que permitan el establecimiento de un nuevo modelo socio económico.
Porque a pesar de la desesperante situación carencial que vive nuestra tierra, el gobierno no sólo no da muestras de empatía con el sufrimiento de este pueblo, sino que tampoco da signos de tener interés político real en generar un cambio. Al contrario, se mantiene en un discurso circular de petición de confianza en la Revolución, de amenazas a toda voz contraria al discurso oficial y del victimismo plañidero frente al “bloqueo”.
Por otra parte, la pluralidad política sigue estando prohibida, los presos políticos siguen siendo negados, el acoso y las detenciones a manifestantes pacíficos siguen aumentando, y se nos sigue negando la opción de las urnas libres.
¿Opciones?
Ante esta situación, ¿qué opciones tenemos?
Porque lo que NO es una opción en este momento es el silencio. NO es una opción aguantar y resistir hasta el infinito, ni seguir inventándose la vida, ni “hacer más con menos”. NO es una opción sufrir en silencio, sin protestar ni quejarse. NO es una opción mentir y aplaudir en los actos públicos para complacer al poder.
Y NO es una opción “comprender”. La falta de electricidad, de agua, de medicinas, de comida, de combustible, de dinero en los bancos… no es algo que este pueblo tiene que “entender”, es algo que el gobierno TIENE que resolver. La subida imparable de los precios, la diferencia de moneda, la violencia y la inseguridad crecientes… no es algo que la gente tiene que “comprender”, es algo que el gobierno TIENE que resolver.
Cuba podrá recibir ayuda externa para un cambio, o no, pero los que vivimos dentro, ¿qué opciones tenemos?, ¿qué opciones nos dejan?
No veo otra que decir la verdad, en todas partes: en la familia, en las escuelas, en los trabajos, en las iglesias, en las redes… pero también en las calles, en todas las calles, pacífica pero firmemente, a ver si el clamor de la verdad, alzado una y otra vez, logra el milagro de romper esta inercia, este espejismo de un pueblo “heroico” que, en realidad, está desde hace mucho harto y exhausto.






