Florentino, el farol de los 150 millones y la jugada que deja al Barça fuera de combate

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Por Yoyo Malagón ()

Madrid.- Señores y señoras del balompié patrio: agárrense las butacas porque lo de este martes no es un simple comunicado, es una partida de póker con las cartas boca arriba y un farol que haría sonrojar al mismísimo James Bond. Florentino Pérez, recién reelegido presidente del Real Madrid, ha puesto 150 millones de euros sobre la mesa por Julián Álvarez, el delantero del Atlético de Madrid.

Ciento cincuenta millones. Y el Atleti, con una mezcla de orgullo, rapidez y un puntito de guasa tuitera, los ha rechazado en cuestión de minutos. Fin de la operación, dicen. Pero esto no ha terminado: esto acaba de empezar. Y el que sale mejor parado, cómo no, es el ingeniero.

Porque vamos a ser sinceros, que para eso estamos: Julián Álvarez es un pedazo de jugador, un campeón del mundo, un tipo que corre, presiona, mete goles y hasta te friega los platos si hace falta. Pero no vale 150 millones de euros. Ni 130. Ni 110.

Con 25 años, una temporada en el Atlético y un rendimiento más que notable pero no estratosférico, su valor real de mercado ronda los 90-100 millones, siendo generosos. Florentino lo sabe. Lo sabe el Atleti. Lo sabe hasta el utillero del Metropolitano. La oferta era un farol. Un farol de categoría, de los que se estudian en los manuales de estrategia, porque con ese movimiento el presidente blanco ha conseguido tres cosas a la vez, y las tres son obra maestra.

Primera: deja fuera de la puja al Barcelona. Los culés, que andan con el bolsillo más tieso que un bacalao y que apenas llegaban a los 100 millones por el argentino, se quedan con cara de póquer. Si el Madrid no ha podido con 150, ¿qué van a ofrecer ellos? ¿Una suscripción a Barça TV y un lote de camisetas de la senyera?

Ya pueden guardarse la chequera, porque después de este portazo, cualquier intento blaugrana parecerá calderilla. El Madrid se retira de la puja por Julián, sí, pero se lleva por delante la única amenaza seria que podía competir por el jugador. Adiós, Barça. Hasta nunca.

Segunda: condena al Atlético de Madrid a comerse su orgullo con patatas. El Atleti ha rechazado una millonada que jamás volverá a ver junta por un jugador que, siendo magnífico, no justifica esa cifra. Han dicho que no, han soltado un comunicado lleno de ironía y emoticonos, han tirado de cláusula de 500 millones… pero se han quedado con el jugador y sin los 150 kilos.

Dentro de un año, si Julián no mete 40 goles y gana el Balón de Oro, este rechazo se recordará como un acto de soberbia que les costó un dineral. Florentino les ha tendido una trampa de seda y han caído con los dos pies.

Promesa electoral cumplida

Tercera: el presidente cumple con sus electores. Lo dijo en campaña y lo ha ejecutado. Prometió 150 millones por un jugador de nivel Galáctico, sin decir nombre, y ahí están: la oferta formal, el comunicado oficial, el intento. Que no haya salido no es fracaso: es demostración de músculo.

Florentino quería mandar un mensaje a su parroquia y al mundo entero: el Madrid está sobrado de liquidez, puede poner 150 millones mañana mismo y no le tiembla el pulso. El madridista se va a la cama orgulloso de su presidente, que ha hecho lo que dijo. Y si el Atleti dice que no, pues mira, mejor: seguro que ese dinero se va a otra demarcación donde de verdad hace falta.

Porque ahí está el remate final de la jugada. Rechazada la oferta, el Madrid queda liberado para ir a por otro objetivo sin que nadie le pueda reprochar nada. Ya lo intentó, ya puso el dinero, ya se estrelló contra la cláusula. Ahora, a otra cosa. Un central, un lateral zurdo, un mediocentro de esos que marcan época. Lo que Mourinho pida.

El farol de Julián Álvarez ha servido para despejar el tablero, desgastar a dos rivales directos y reforzar la imagen de un Florentino que, a sus 78 años, sigue jugando al fútbol de los despachos como nadie. Y mientras en el Metropolitano celebran haber retenido a su estrella, en el Bernabéu ya están pensando en el siguiente golpe. Porque esto no es ajedrez, señores: esto es Florentino. Y Florentino siempre juega dos movimientos por delante.

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