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Por Anette Espinosa
La Habana.- Durante décadas el discurso oficial del régimen cubano fue claro, rotundo y casi teatral: contra el imperialismo no se negociaba nada. La consigna era simple, repetida hasta el cansancio en escuelas, actos políticos y discursos interminables: “al imperialismo ni un tantico así”. Una frase de Ernesto Che Guevara que se convirtió en dogma ideológico dentro de la revolución. Cualquier acercamiento con Estados Unidos era presentado como una traición imperdonable.
Pero el mundo da vueltas, y la política cubana también.
Ahora resulta que en Truth Social apareció un mensaje de Donald Trump hablando de conversaciones entre funcionarios de Estados Unidos y el gobierno cubano. Según lo que se comenta hace rato, habría señales de diálogo y hasta esperanzas de algún tipo de acuerdo. Y, curiosamente, lo que antes era impensable hoy empieza a celebrarse en ciertos círculos del oficialismo digital.
Las llamadas ciberclarias —ese ejército de cuentas que defienden al régimen en redes— andan eufóricas. Algunos hablan de “pragmatismo”, otros de “diplomacia inteligente”. De repente negociar con Washington ya no parece tan terrible. Ya no es traición ni capitulación. Ahora se vende como estrategia.
Y entonces surge la pregunta inevitable: ¿qué pasó con la vieja consigna revolucionaria? ¿Dónde quedó aquello de que con el imperialismo no se transaba ni un milímetro? Durante años se acusó de vendepatria a cualquiera que hablara de diálogo con Estados Unidos. Hoy, sin embargo, cuando el propio gobierno se sienta a conversar, el discurso cambia mágicamente.
Al final, la historia de la dictadura cubana parece repetirse siempre con la misma lógica: lo que ayer era pecado hoy se convierte en virtud si conviene al poder. Las consignas sirven mientras funcionen como herramienta política; cuando dejan de ser útiles, simplemente se guardan en un cajón.
Así, entre discursos reciclados y memoria selectiva, la famosa frase del Che termina convertida en lo que es hoy: otra consigna más que el tiempo y la realidad se encargaron de desmentir.