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El 11 de marzo de 1978 nace en Abiyán, Costa de Marfil, Didier Drogba. Con el tiempo se convertiría en uno de los delanteros más temidos y respetados del fútbol mundial.
Su carrera estuvo llena de goles, títulos y momentos inolvidables en los grandes escenarios del fútbol. Pero uno de los episodios más recordados de su vida no ocurrió dentro de un estadio, sino en medio de un país dividido por la guerra.
En 2005, Costa de Marfil atravesaba un duro conflicto interno que llevaba varios años enfrentando a diferentes grupos armados. Ese mismo año, la selección nacional logró clasificarse por primera vez en su historia a la Copa Mundial de Fútbol.
Tras conseguir la clasificación, Drogba tomó un micrófono frente a las cámaras. En un gesto que sorprendió al mundo, se arrodilló y pidió a los grupos enfrentados que depusieran las armas y buscaran la paz.
Su mensaje se difundió rápidamente por todo el país. Poco después se anunció un alto al fuego, y muchos consideraron que aquel gesto ayudó a abrir un camino hacia la reconciliación.
Años más tarde, Drogba impulsó otro gesto simbólico: logró que un partido oficial de la selección se disputara en Bouaké, una ciudad que había sido uno de los principales bastiones rebeldes durante el conflicto.
Aquella noche, el fútbol volvió a reunir a un país que durante años había estado dividido.
Por su influencia social y su papel en la búsqueda de paz, Didier Drogba fue incluido entre las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time.
A veces los goles hacen historia.
Pero otras veces, lo que realmente cambia el destino de un país es una voz que decide pedir paz. (Tomado de Datos Históricos)