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El caso Abel Tablada: cuando la crítica constructiva no cabe en una dictadura 

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Por Ian Padrón ()

Miami.- He leído en redes sobre la separación o cancelación del arquitecto Abel Tablada de la Torre como profesor de la CUJAE. No tengo todos los detalles, pero algo así no me sorprende. Conozco a Abel desde hace más de 30 años y Abel es alguien importante para mí, desde lo más intrínsecamente humano.

Por tanto, he visto en los últimos años sus críticas públicas a varias situaciones del día a día en Cuba y considero que lo hace desde su honradez y verdad personales. Lógicamente, no coincido con Abel en muchos puntos de vista, ni él conmigo; es parte de ser cubanos y de pensar con criterio propio.

Si está siendo marginado de alguna manera Abel Tablada —que más respetuoso, optimista y mesurado no puede ser en sus publicaciones—, ¿qué queda para los que, como yo, catalogamos públicamente como dictadura a los que desgobiernan a Cuba?

Para Abel, mis respetos por decir lo que piensa desde Cuba y mi deseo de que pueda seguir expresándose si así lo desea.

Finalizo con solo una idea para los que en algún momento pensamos —quizás como el propio Abel— que podíamos cuestionar «lo establecido», haciendo llamados a la ética, la lógica o sentimientos de amor patrio: en dictadura, los poderosos no entienden de críticas constructivas, ni patrióticas, ni cultas, ni educadas, ni humorísticas, ni antibloqueo, ni de izquierdas, ni martianas…

Para ellos solo hay un plan: mantenerse en el poder. 

Es imposible que alguien entienda algo si su poder depende de no entenderlo. El verdadero primer paso para una patria realmente democrática es que todos los cubanos asumamos —con sus consecuencias— que vivimos en una tiranía y le llamemos como tal.

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