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Cuba acepta deportados de Estados Unidos con antecedentes criminales

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Por Redacción Nacional

La Habana.- El gobierno cubano aceptó por primera vez en años recibir a ciudadanos deportados desde Estados Unidos con historial criminal. Este hecho se concretó en un reciente vuelo de repatriación. Además, marca un giro en una política que hasta ahora había sido de rechazo a ese tipo de retornos.

La decisión sugiere un movimiento táctico en medio de la presión migratoria y del constante flujo de cubanos que abandonan la isla.

Este cambio ocurre en un contexto delicado. Washington enfrenta un aumento sostenido de la migración cubana y busca mecanismos para agilizar deportaciones pendientes. La Habana, por su parte, parece enviar una señal de disposición a negociar en materia migratoria, incluso aceptando perfiles que antes evitaba recibir. La pregunta es qué obtiene a cambio y cuál será el costo interno de esa flexibilización.

El impacto social de estas repatriaciones no es menor. Por otra parte, el regreso de ciudadanos con antecedentes penales puede tensar aún más una realidad ya marcada por la crisis económica, la escasez y la falta de oportunidades.

Al mismo tiempo, mientras el gobierno muestra cierta apertura hacia Estados Unidos en el terreno migratorio, dentro del país persiste la represión contra voces críticas como la de Alina Bárbara López Hernández.

Ahí está la contradicción que no se puede obviar. Por un lado, gestos diplomáticos que apuntan a recomponer canales con Washington; por el otro, la práctica sistemática de silenciar y judicializar el disenso.

La verdadera pregunta no es solo quiénes regresan a Cuba desde Estados Unidos. Más aún, hay que preguntarse qué está cambiando realmente entre ambos gobiernos. En esencia, también hay que preguntarse qué sigue intacto puertas adentro: un sistema que no tolera la discrepancia. Además, cuando no puede callarla intenta criminalizarla.

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