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Por Iran Capote
Pinar del Río.- Un buen amigo me pidió que le ayudara a vender este TV Panda con su base para pared y todo. En cuanto vi la foto, no pude evitar recordar los televisores cuando la etapa de estudiante de secundaria básica.
Cuando empecé la secundaria, era el inicio del sistema aquel de las teleclases y las video clases. ¿Los de mi generación lo recuerdan? !Qué tiempos!
Aquellos Pandas en cada aula, toda una verdadera conquista revolucionaria, había que meterlos en unas jaulas de hierro, con candado y todo por miedo a que se los robaran. Aunque ahora mismo pienso que hubiera sido lo mejor.
Yo particularmente no aprendí casi nada de ciencias porque ni a palos entendía al teleprofesor. Y encima ponían aquellos instrumentales para que uno copiara las notas que salían en el power point.
De solo recordarlo ya me estoy aburriendo de nuevo. Entre teleclase y teleclase, te disparaban una pecera llena de pescaditos que iban nadando a su tiempo y que causaban el mismo efecto de un alprazolam a las dos de la tarde. !Imaginen una clase de física o de matemáticas después de aquellos pescados…!
Por suerte, a algún estudiante aventajado se le ocurrió que la solución para no tener que espantarse aquellas teleclases podría ser esconderle el mando a distancia a los profesores, quienes al verse desarmados tenían que improvisar cualquier cosa allí. O corretear por toda la escuela en busca de otro mando. Y así perdía medio turno de clases.
Eran tiempos raros, pero entretenidos