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Por Albert Fonse ()

Ottawa.- Voy a dar una hipótesis: La actitud de Trump de ayer con respeto a la dictadura cubana pareciera que tiene un As bajo la manga y si fuera que, en el momento del arresto de Nicolás Maduro, los Delta Force no solo ejecutaron una captura sino que aseguraron información sensible, el tablero cambiaría por completo.

En operaciones de este tipo, el objetivo raramente es solo una persona. El verdadero valor suele estar en lo que esa persona guarda y en lo que sabe. Puede ser que en el mismo bunke que Maduro se queria meter hubieran teléfonos, computadoras, documentos, que entran siempre en el primer círculo de interés.

Si fuera que dentro de ese material aparecieran vínculos directos entre estructuras del poder venezolano y la dictadura cubana, no como afinidad política sino como cooperación operativa, el asunto dejaría de ser ideológico para convertirse en un problema judicial. Esto sería aún más grave si esos vínculos tocaran temas de narcotráfico, protección de rutas, logística o encubrimiento de operaciones que afectan directamente a Estados Unidos.

Si fuera que, además, durante ese operativo algún militar o agente cubano hubiera sido capturado con vida, la situación se volvería todavía más delicada. Un testigo directo, con conocimiento interno, bajo jurisdicción estadounidense, no es narrativa política, es potencial evidencia penal. Ese tipo de activo nunca se exhibe de inmediato. Se analiza, se contrasta, se valida y, si corresponde, se integra a procesos judiciales sellados.

Nada de eso se anuncia públicamente. Todo se maneja con fiscales, jueces y tiempos legales.

En ese contexto encajan las palabras recientes de Trump cuando afirma que pronto se sabrá qué es lo que ellos quieren negociar. Esa frase no describe una conversación diplomática convencional. Sugiere que alguien siente presión real, no económica ni simbólica, sino estructural.

Si fuera que Estados Unidos posee evidencia documental o testimonial que conecte a figuras clave del poder cubano con actividades criminales, la negociación no giraría alrededor de sanciones o retórica. Giraría alrededor de evitar procesos penales en cortes federales.

Bajo ese escenario hipotético, un juez federal estadounidense podría emitir órdenes de captura como mismo se la hicieron a Maduro.

De ser así el presidente tendría la sartén por el mango y ….

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