Instala El Vigía de Cuba y accede a las noticias al instante.

Mantente informado en todo momento, sin perder ninguna noticia importante.

📱 Cómo instalar:

👉 Android:
Pulsa los 3 puntos (⋮) arriba a la derecha y selecciona "Añadir a pantalla de inicio"

👉 iPhone:
Pulsa el botón compartir 🔗 y luego "Añadir a pantalla de inicio"

Enter your email address below and subscribe to our newsletter

La sede del acto y el retrato perfecto del fracaso revolucionario

Comparte esta noticia

Por Jorge Sotero

Río Cauto.- Que el acto central por el aniversario 67 del triunfo de la Revolución Cubana se celebre en Río Cauto no es un reconocimiento: es una burla. Un municipio en ruinas, sin agua estable, sin alimentos, sin transporte digno y con una pobreza que se palpa en cada calle polvorienta, es elevado ahora a sede de una fiesta política que nada tiene que ver con su realidad. El régimen vuelve a escoger el escenario perfecto para la simulación: donde más miseria hay, más consignas hacen falta.

Según la nota oficial, Río Cauto “cumplió indicadores económicos y productivos”, entre ellos la entrega de carne a la industria y ciertos ingresos. Sería interesante saber a qué costo y para quiénes. Porque mientras se celebran números en un informe, el pueblo sigue sin acceso regular a proteínas, sobreviviendo con arroz contado y con una ganadería que no alimenta ni al propio municipio. Los indicadores se cumplen en papeles; la mesa del río-cautense sigue igual de vacía.

También se habla de “significativos resultados” tras el paso del huracán Melissa y de la recuperación de comunidades como Guamo Viejo y Guamo. Recuperación, en el lenguaje oficial, suele significar parches, promesas y una mano de pintura para la foto. Basta con caminar esas zonas para entender que la catástrofe no fue solo climática, sino estructural: casas que nunca se arreglaron, caminos intransitables y familias que aún esperan ayudas que ya fueron dadas por “concluidas” en los informes provinciales.

El rescate de infraestructuras, la reparación de carreteras y el remozamiento de escuelas y centros culturales suenan bien en la nota, pero no resisten contraste con la vida diaria. Carreteras medio arregladas que vuelven a romperse con la primera lluvia, escuelas sin maestros suficientes y centros culturales que solo se abren cuando hay visita de dirigentes. Para el acto sí habrá electricidad, limpieza y espectáculo artístico; al otro día, volverá la oscuridad y el abandono.

Río Cauto, con su historia larga y su economía basada en la caña, el arroz y la ganadería, es hoy un símbolo del fracaso, no del triunfo. Usarlo como sede de un acto revolucionario no es un honor, es una estrategia cínica: esconder la decadencia detrás de banderas y música patriótica. Mientras el poder se aplaude a sí mismo desde una tarima, el municipio seguirá hundido en la misma realidad de siempre, celebrando aniversarios que ya no significan absolutamente nada para quienes viven allí.

Deja un comentario

Lo más consultado hoy