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Pete Alonso: el poder tiene un nuevo código postal

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Miami.- Las matemáticas del béisbol son a veces tan simples como contundentes. Un talento en su mejor momento, un equipo con aspiraciones y un talonario dispuesto a igualar la ambición. La ecuación, esta vez, ha dado como resultado una de las firmas más resonantes de la temporada baja: Pete Alonso, el ‘Oso Polar’, es oficialmente jugador de los Baltimore Orioles.

El acuerdo, de cinco años y 155 millones de dólares, no solo traslada a uno de los bateadores de poder más puros de las Grandes Ligas; traza un nuevo mapa de poder en la División Este de la Americana.

Deja atrás Alonso un legado imborrable en Nueva York. Se marcha de los Mets no como un jugador más, sino como una leyenda de la franquicia: su líder histórico en jonrones, con 264, y el tercero en carreras impulsadas. Abandona 24 millones garantizados por la opción que declinó, apostando por sí mismo en la agencia libre. La apuesta le ha salido redonda, con un promedio anual de 31 millones que establece un nuevo récord personal. No se trata solo de un cheque, sino de un voto de confianza monumental.

Su llegada a Baltimore es la pieza ofensiva que el prometedor equipo necesitaba. Los Orioles, cargados de joven talento como Gunnar Henderson y Samuel Basallo, ganan algo más que un bate: adquieren un faro de experiencia, un productor probado y la presencia intimidante que cambia la complexión de cualquier orden al bate. Alonso no viene a aprender; viene a enseñar y, sobre todo, a producir en los momentos críticos que separan una temporada regular de una aparición en octubre.

Se pone interesante el Este de la Americana

Las estadísticas convierten su fichaje en una pesadilla lógica para sus nuevos rivales divisionales. En el Camden Yards ya se siente como en casa (5 jonrones en 10 juegos), pero es en el Yankee Stadium donde ha tejido su historial más aterrador (7 cuadrangulares). Para los Yankees, Rays y Blue Jays, su sombra en la caja de bateo se ha alargado considerablemente. Es la firma que Baltimore necesitaba para dejar de ser una promesa y convertirse en una amenaza tangible.

La consistencia es su sello. En 2025, jugó los 162 partidos, conectó 38 jonrones y lideró la Liga Nacional en dobles. Fue la columna vertebral ofensiva de los Mets, protegiendo a figuras como Soto y Lindor, y terminó segundo en toda la MLB en carreras impulsadas (126). No es un poder esporádico; es una máquina de producción constante, forjada desde su explosivo año novato de 53 jonrones en 2019.

Con este movimiento, los Orioles no solo han adquirido un bate. Han comprado intención, peso específico y un mensaje claro para la liga: la ventana de competencia está abierta de par en par. Pete Alonso, el hombre que se fue de Nueva York como rey, llega a Baltimore con la misión de construir un nuevo reinado. Y en el Este de la Americana, el invierno acaba de volverse mucho más interesante.

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