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Por Datos Históricos
La Habana.- En esta fotografía tomada en 1980, dos siglos parecen caminar del brazo.
A la izquierda, Teimruz Vanacha, nacido en Georgia, un hombre cuya vida atravesó imperios, guerras y generaciones enteras. Tenía 112 años cuando se tomó esta imagen. Había combatido en la Primera Guerra Mundial, en la Guerra Civil Rusa y había visto desaparecer un mundo que él mismo ayudó a construir y destruir.
A su lado está su hijo, Iván, veterano de la Segunda Guerra Mundial. Dos hombres marcados por conflictos distintos, unidos por la sangre y por una historia que se repetía sin pedir permiso.
Vanacha conservaba una vitalidad casi legendaria. En 1977 participó incluso en un anuncio de la empresa Dannon, filmado en la URSS, que lo convirtió en símbolo de longevidad. Al verlo caminar con su bastón, adornado con sus viejas medallas, uno entiende que no era solo su edad lo extraordinario, sino lo que había sobrevivido.
Murió en 1984, con entre 112 y 116 años, según distintas fuentes. Un testigo viviente de tres guerras, dos siglos y un país que cambió de rostro múltiples veces.
Aquí, en esta imagen, no vemos solo a un padre y a un hijo. Vemos a dos sobrevivientes cargando una memoria que, de no ser por fotografías como esta, se perdería en el viento.