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Las dictaduras y la vanidad de las almas

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Por Joel Fonte ()

‘La Habana.- En Cuba tuve una segunda conversión, cuando descubrí que Fidel Castro estaba poniendo en práctica el Evangelio…’, dijo en cierta ocasión Ernesto Cardenal. Julio Cortázar, uno de los intelectuales más adorados por la izquierda, igualmente fue seducido por el mito de la revolución castrista.

Son muchos los intelectuales a quienes la idea socialista ha enamorado. Estos han puesto su pluma para divinizar, como mesías, a seres y proyectos satánicos.

Hoy mismo, el servidor innoble de Raúl Castro hacía una alegoría novelesca a uno de esos. Esta vez lo califico de pseudo intelectual de la dictadura cubana, Eusebio Leal.

¿Y cómo pueden conjugarse el genio intelectual con la perversidad de proyectos políticos retorcidos que generan tragedia a millones de personas?

Tal vez la razón está, como sentenció muchas veces Vargas Llosa, en la vanidad de las almas. Son esas que encuentran refugio en el eco de los elogios.

Y el castrismo sabe cuando elogiar para ganar comprometidos, así como luego los desecha…

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