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NO QUIERO LOS ZAPATOS DE UN SINGAO

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Por Anette Espinosa ()

La Habana.- En el mundo entero es válido defender el trabajo, aquello con lo cual, con el sudor de la frente, llevas a casa la comida de los hijos, pero hay situaciones en las que no se puede caer.

Un médico puede pasar por encima de esas líneas que, según el llamado Juramento Hipocrático, no se pueden violar, siempre que su acto no denigre la profesión o a otras personas. Y sé de casos.

Un periodista puede tergiversar la verdad, adornarla, cambiarla, defenderla a capa y espada, pero no puede defenderlo todo a ultranza, como hacen los voceros de Díaz-Canel.

El impuesto mandatario de Cuba, supuesto adalid de la libertad de expresión cuando era dirigente en Villa Clara, se cuida las espaldas como nadie. Y para hacerlo, se buscó un séquito de periodistas incondicionales. Entre ellos está Alina Perera Robbio, quien no desperdicia oportunidades para alabar a su jefe.

Hace unas horas, Perera publicó en su muro de Facebook, una especie de mural para intentar darle al mandatario visibilidad y enaltecerlo, un texto llamado ‘Reflexiones para todos’, en el cual hace referencia a «Los zapatos del presidente».

«Si yo fuera el PRESIDENTE, todo sería diferente.
Si yo fuera el PRESIDENTE, todo estaría mejor.
Si yo fuera el Presidente, cambiarían muchas cosas.
Si yo fuera el Presidente, seríamos más .
Si yo fuera el Presidente, me equivocaría menos.
Si yo fuera el Presidente, sabría cómo actuar.
Si yo fuera el Presidente, habría orden.
Si yo fuera el Presidente, todo estaría en paz, si yo fuera, si yo fuera…», dice, para quitarle valor a todo el que critica al madatario cubano, un tipo ahí, impuesto por Raúl Castro, que ha sido incapaz de resolver nada.

Luego, en el mismo texto se pregunta: “¿POR QUÉ NO ERES EL PRESIDENTE?”

Y ahí es donde intentan llenar de alabanzas al jefe, al que les da de comer, al que sirven todos como perros falderos.

«Quizá porque no es sólo ser los más aptos o los más capacitados, sino aquellos que con un corazón humilde sirven y obran por la Patria, que aman a su pueblo.
Los zapatos del Presidente a distancia se observan atractivos (por eso muchos los quieren traer) sin embargo, cuando toca ponérselos, se darán cuenta que ser un Presidente, no sólo es ostentar ‘el título’, sino que implica además, ser un servidor genuino de la gente, significa estar preparado para correr la milla extra, decidido a dar más que recibir, a dar la vida por lo que haces, a esforzarte más que los demás, a llorar y disfrutar, dispuesto a aceptar críticas, a conciliar y no juzgar…
Muchos quieren los zapatos del Presidente, pero pocos están dispuestas a pagar su precio…
La próxima vez que se los veas, te invito a valorarlos, quizás no sean de tu agrado, pero hay alguien que paga un alto precio por ellos, Sobre todo DE TIEMPO, ENTREGA y SACRIFICIO…».

Y como lanzaron una invitación, le responderé a Perera Robbio:

Ese a quien llamas presidente no es el más apto ni el más capacitado, ni el más digno. Y mucho menos el más humilde. Tu presidente jamás hizo una cola, jamás se fue a trabajar sin desayunar, por lo tanto no es empático. Sus hijos no sufrieron las vicisitudes de millones de niños en Cuba. Ni sufren la de los jóvenes.

Tampoco hace colas enormes para ir a trabajar, ni pasa noches enteras entre enjambres de mosquitos. Ni se preocupa por lo que tiene en su despensa, porque la suya siempre está llena. Otros se encargan de llenarla.

Su esposa no lava ni plancha. No cocina ni limpia la casa. No sufre porque no hay carbón. El carbón es solo para algún asado con amigos alrededor de una piscina.

Tu presidente no tiene huevos para dar la vida por ninguna causa. Y eso lo verás. Lo vamos a ver todos. A él se le nota en la cara que es cobarde y si no fuera porque se siente extremadamente protegido, ya habría dado un paso al costado. El poder le gusta, pero le aterra.

Hay muchos cubanos que quisieran ser presidentes, pero dudo que alguno quiera los zapatos del tuyo. Porque ese a quien defiendes no es un presidente de verdad. No es valiente. Y es fácil explicarlo: le faltaron cojones para emprender las reformas que el país necesita, que el pueblo reclama…. para pasar la página, dejar atrás a los Castro y salvar a un pueblo que muere de hambre.

Los zapatos suyos los puedo ver en el dintel de mi casa, que solo los botaré a la basura. Ni yo ni ningún cubano ni cubana dignos, querrán los zapatos de un singao. Y eso es tu presidente.

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