
La idiotez de seguir creyendo en encuestas electorales antiTrump
Por Carlos Carballido ()
Dallas.- En Sociología, cuando un sistema de encuesta electoral falla, se considera una ANOMALÍA, pero cuando lo hace más de una vez, es entonces UN PATRÓN.
La mayoría de las encuestas que se han equivocado desde la era Obama están dando a Trump una popularidad en caída del 38 por ciento, lo cual en realidad no es tan raro, porque casi siempre sucede en los segundos mandatos presidenciales. Harry Truman llegó al 22 por ciento en 1952. Nixon y Bush tampoco llegaron a lo que le endilgan a Trump.
Los medios de siempre, sus comensales compulsivos, las redes y sus consumidores emocionales están relacionando esta baja de popularidad de Trump con una pérdida segura del Senado y el Congreso en noviembre próximo.
Pero las estadísticas nos dicen que la realidad no es como la pintan las encuestas: Trump gana el 97 por ciento de las elecciones de sus nominados.
Es estadísticamente imposible que una popularidad tan baja arroje un resultado así. Por correlación estadística, ese resultado sería más bajo, y no casi perfecto como terminó ocurriendo.
Para quienes se entusiasman con las encuestas, les tengo malas noticias: las mediciones sociales son cada vez mas imprecisas porque tienen hoy un problema grave: la tecnología.
Antiguamente, las encuestas se realizaban a través de consultas telefónicas, visitas presenciales y verificando el sistema de donaciones a partidos via correo. Los márgenes de error eran entonces muy reducidos.
Las encuestas y el moldeo de las emociones
La desaparición del teléfono convencional y la aparición de nuevas tecnologías como aplicaciones online han cambiado la ecuación, y lo hemos visto sobre todo en los pronósticos electorales fallidos.
En las tres elecciones presidenciales con Trump en la boleta (2016, 2020 y 2024), las encuestas subestimaron sistemáticamente su apoyo, con un sesgo superior al 3 por ciento. La derrota con Biden a pesar de las irregularidades ni siquiera se acercaron a lo pronosticado por medios y encuestadoras.
Hoy, las encuestas se hacen apelando a la misma tecnología que las hace vulnerables. Utilizan mensajes de texto, e mails a los votantes, que en su inmensa mayoría no responden.
Apelan también a foros online de influencers con millones de seguidores que, en su mayoría, ni siquiera viven en EEUU.
Estas limitaciones, totalmente sesgadas, han obligado a las casas encuestadoras a utilizar los llamados “Modelos de Votante Probable”, que siguen dependiendo de supuestos sobre quién votará y por quién lo hará, lo cual hace que los pronósticos sean totalmente subjetivos.
La realidad es que los sistemas de encuestas tienen hoy otra función: la de moldear las emociones sociales en detrimento de un partido o candidato que representa el ala NO LIBERAL o RADICAL de EEUU.
Visto así, les recomiendo prestar atención a lo que sí puede ser medible. Usar estas encuestas para generar emocionalidades, views o likes es realmente una pérdida de tiempo, aunque reconozco que sirven para la monetización, incluso de esos extrumpistas plañideros.
Sabremos la verdad el día después de que terminen de contar cada voto. Mientras eso llega, intente terminar el día en paz y sin amenazas a su sistema hepático.



















