Alarma sísmica enciende el pánico en Matanzas: el miedo se suma a la crisis cubana

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Por Yoelbis Albelo ()

Matanzas.- Una alerta sísmica enviada a todos los teléfonos móviles de la provincia de Matanzas sembró el pánico entre sus habitantes en la tarde de este martes, provocando que decenas de personas abandonaran sus viviendas y se agruparan en las calles, a pesar de no haber percibido movimiento telúrico alguno.

La imagen de vecinos, especialmente aquellos que residen en edificios de varias plantas, reunidos en la acera bajo el sol abrasador, con la mirada perdida y el temor reflejado en sus rostros, se convirtió en la estampa de una tarde marcada por la incertidumbre y la vulnerabilidad de una población que ya vive al límite.

“No sentimos nada, pero el teléfono sonó y el mensaje decía que había un sismo. Salimos corriendo porque no sabíamos qué podía pasar, y menos con las casas tan viejas como están”, relató una vecina del centro de la ciudad, mientras observaba el cielo en busca de alguna señal.

La alerta, que muchos interpretaron como una inminente catástrofe, puso de manifiesto el precario estado de una infraestructura habitacional que, en su mayoría, no resistiría un movimiento telúrico de consideración, añadiendo una nueva capa de angustia a una población que ya lidia a diario con la falta de agua, alimentos y electricidad.

Matanzas no es ajena a los sismos

La provincia de Matanzas no es ajena a la actividad sísmica. En lo que va de año, se han reportado varios sismos perceptibles en la región occidental del país. El más reciente de ellos, un temblor de magnitud 6.2 con epicentro al noroeste de Pinar del Río, se sintió en varias provincias, incluyendo Matanzas. En 2024, la provincia registró al menos siete sismos perceptibles, uno de ellos de magnitud 2.8 con epicentro cerca de Varadero. Aunque estos eventos no han causado daños graves, alimentan un temor latente que la alerta de este martes solo ha logrado avivar.

El miedo a un derrumbe no es infundado. Las viviendas en Matanzas, al igual que en el resto de Cuba, muestran un evidente deterioro, con muros agrietados y estructuras que han soportado décadas de abandono y falta de mantenimiento. La posibilidad de que un sismo, aunque moderado, pueda hacer colapsar estas edificaciones es una preocupación constante para las familias, que ven en cada alerta una amenaza directa a su integridad y a la de sus seres queridos.

Las autoridades, poco después, dijeron que la alarma era falsa y llamaron a la calma, aunque sin ofrecer mayores precisiones sobre el origen del aviso o las medidas a seguir. Mientras tanto, los matanceros regresan lentamente a sus hogares, pero la incertidumbre persiste. Los cubanos, acostumbrados a sobrevivir en medio de carencias, ahora deben enfrentarse a una nueva fuente de inquietud: la naturaleza, cuyo furor, sumado a la fragilidad de su entorno, amenaza con convertir cualquier temblor en una tragedia.

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