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Por Robert Prat ()
Miami.- La espera terminó. Este miércoles, cuando Logan Webb suba al montículo del Oracle Park para enfrentar a Max Fried, no solo se pondrá en marcha la temporada 2026 de las Grandes Ligas. Se estrenará una nueva era. Porque el choque entre Yankees y Giants no será un partido cualquiera: será el primero en la historia del béisbol profesional con el sistema automatizado de desafío a bolas y strikes (ABS), una herramienta que, como un juez en la sala, permitirá a bateadores, lanzadores y receptores impugnar las decisiones del árbitro detrás del home. Dos reclamos por equipo en las primeras nueve entradas, al menos uno en extra innings, y un margen de error que, por fin, podrá ser discutido con la frialdad de una cámara.
El duelo en San Francisco tiene otros atractivos de primera magnitud. Los Yankees, que comandan la serie particular 16-8 y han ganado siete de sus nueve visitas anteriores al Oracle Park, se enfrentan a un equipo local con nueva identidad: Tony Vitello, el ex entrenador campeón de la Universidad de Tennessee, se convierte en el primer manager de Grandes Ligas que llega directamente de un programa colegial sin haber pisado antes como jugador o coach profesional el terreno de juego de las mayores. Es una apuesta arriesgada, pero también un síntoma de cómo el béisbol busca nuevas fuentes de talento en todos los frentes.
La tecnología no será la única novedad. Netflix, la plataforma que cambió la forma de ver series, se suma ahora a la manera de ver béisbol. El acuerdo de tres años con la MLB convierte al gigante del streaming en socio de transmisiones nacionales junto a ESPN, FOX, NBCUniversal y TBS. ESPN, que extiende su relación con la liga a 39 años, se queda con un paquete nacional de partidos entre semana y con los derechos internacionales, con especial atención al mercado latinoamericano. El béisbol, como el mundo, se ve cada vez más en pantallas, y las pantallas, cada vez más, son las que deciden.
El calendario, como siempre, es un carrusel implacable. El jueves, mientras Yankees y Giants descansan, debutarán 22 equipos más. Los bicampeones Dodgers recibirán a los Diamondbacks en Los Ángeles; los Mets, con su nuevo proyecto, se medirán a los Piratas en Nueva York; los Bravos, los Filis, los Astros, todos saldrán al ruedo. El viernes cerrarán la primera ronda los Atléticos, los Reales y los Rockies. Son 2.430 juegos de temporada regular, pero el primero ya tiene un peso especial: será el partido que inaugure el ABS, el que marque el inicio de una relación más compleja entre el ojo humano y la precisión de las máquinas.
Y mientras la pelota rueda, en el horizonte asoma una fecha que todos tienen marcada con rojo en el calendario: el 1 de diciembre, cuando expire el convenio colectivo entre los dueños de equipos y los jugadores. La negociación promete ser dura, y el espectro de un cierre patronal planea sobre una temporada que empieza con tanta tecnología como incertidumbre. Pero eso será después. Ahora, lo que importa es que el béisbol vuelve, que Fried y Webb enfrentan sus rectas, que los cañonazos de Judge y los envíos de Webb inauguran otro año de historias. El juego, como siempre, tiene la primera palabra. Y esta vez, también la última la tendrá un desafío.