
Naufragio neoyorquino: los Yankees se hunden ante Athletics mientras sus promesas iluminan las menores
Por Robert Prat ()
Nueva York.- Parece que el invierno se hubiera instalado de nuevo en el Bronx, pero no por el frío sino por el hielo que corroe los bates de los Yankees. Por segunda vez en dos días, la tropa de Aaron Boone mordió el polvo ante unos Athletics que les ganaron 1-0, una derrota que sabe a doble ración de amargura porque completa una sequía ofensiva de espanto: en los últimos dos compromisos, apenas cinco hits repartidos como limosna y cero carreras en las últimas 17 entradas.
La alineación, que debiera rugir en pleno abril, se mueve con la torpeza de un equipo que aún no ha despertado del Spring Training, sin chispa ni paciencia, con los maderos dormidos y la desesperación asomando en cada turno al bate.
El jueves, Jeffrey Springs convirtió el Yankee Stadium en su jardín particular. El zurdo caminó sobre el alambre del juego sin hit hasta la séptima entrada, cuando Ben Rice rompió el hechizo con un sencillo tras una base por bolas a Giancarlo Stanton. Pero fue un espejismo: Springs ponchó a seis, permitió apenas ese imparable en siete episodios, y sus relevistas Justin Sterner y Hogan Harris remataron la faena.
Las derrotas que pesan al final
Sterner dominó a Aaron Judge con un rodado en la octava, y Harris firmó una novena perfecta para su primer salvamento del año. Así, los Athletics sellaron su primera serie ganada en el Yankee Stadium desde 2016, con una exhibición de pitcheo que dejó en evidencia la fragilidad de una ofensiva que solo ha conectado dos hits en sus últimas 17 entradas y no anota desde la primera entrada del miércoles.
Mientras tanto, Ryan Weathers mereció mejor suerte. El zurdo neoyorquino lanzó siete entradas de siete hits y una sola carrera, ponchó a siete y no dio boletos, pero un triple de Max Muncy contra la cerca del jardín central en el séptimo episodio terminó siendo la sentencia: Tyler Soderstrom empujó la única carrera del partido.
Los Yankees tuvieron tres oportunidades con un corredor en posición de anotar y las desperdiciaron todas, como un alumno que no ha estudiado la lección. La lesión temprana de Brent Rooker, el toletero de Oakland, ni siquiera sirvió de alivio; al contrario, la pobreza creativa del ataque local convirtió el duelo en un funeral de batazos débiles y oportunidades fantasmas.
Lombard, Jones y Domínguez podrían ser la solución
Pero si en el Bronx reina el silencio, en las ligas menores retumba la sinfonía del futuro. Mientras la alineación de los grandes parece anclada en el letargo primaveral, tres prospectos de bandera se abren paso con la fuerza de quien sabe que su hora se acerca.
El campocorto George Lombard Jr. exhibe un guante de seda y un bate con autoridad; el jardinero Spencer Jones, de una estatura y un poder que evocan los mejores días de la factoría Yankee, castiga las pelotas con una violencia que ya pide escenario grande; y Jasson Domínguez, el Marciano, recupera su ritmo de estrella después de las lesiones, recordando que la paciencia no es su virtud. Tres nombres que brillan en la oscuridad de un presente gris, mientras la gerencia se pregunta si seguir insistiendo con los mismos nombres o abrir la puerta a la savia nueva.
Así quedan los Yankees: con la respiración entrecortada, mirando de reojo a Tampa Bay donde Luis Gil hará su debut esta temporada, y con la afición dividida entre la fe en una remontada y la tentación de pedir la llamada de los chicos. Porque cuando el presente es tan anémico como cinco hits en dos juegos y 17 entradas sin anotar, el futuro deja de ser un consuelo para convertirse en una exigencia. Los Athletics se llevan la serie y el orgullo, y dejan al equipo de Nueva York mirándose al espejo con la incómoda certeza de que, en el beisbol, la gloria no espera a nadie que se duerma en los laureles del pasado.



