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El negocio de la necesidad: la venta de medicinas «por la izquierda» en Cuba

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Por Ulises Toirac ()

La Habana.- Ayer se suscitó un debate en la publicación de una amiga sobre un tema que he pensado varias veces: la venta de medicinas «por la izquierda», su naturaleza y su impacto social. Es un tema delicado, pero en mi criterio expone fenómenos actuales a flor de piel.

Las medicinas cuestan en todo el mundo, y hay sitios donde, sin seguro, es un tiro en una pata. Ojo, que la vista engaña: los seguros nunca pierden, y salvo que el Estado no disponga presupuestos para eso, cuesta. En Cuba, sencillamente, no hay. Yo, por ejemplo, llevo más de cinco meses con el tarjetón del spray de salbutamol encasquillado. Quiero aclarar con sinceridad que en Cuba la medicina, cuando había, no era cara. Es una verdad.

Dicho esto, los vendedores particulares: a sus manos llega por diferentes vías: envíos desde alguna plataforma o… ir a Haití —que le ronca la carabina— a comprar un saco variado y traerlo para su venta. En cualquiera de los casos hay que meterle una estilla para hacerse de las medicinas que se van a vender.

Hay quienes «negocian con la necesidad». El agua también es una necesidad y se vende, el arroz, los bombillos. A ver, yo por naturaleza le entro muy mal al negocio en general, pero con este particular me sería duro. Terminaría regalando porque hay gente muy jodida, desgraciadamente. Yo no sobrevivo dos metros en ese negocio.

Hay quien pone precios para descuartizar y hay quien solo se gana sus frijoles. Lo cierto es que si no hubiera vendedores particulares, no hubiera dónde amarrar la chiva. Ni los que tienen para comprarla ni los que no. En este escenario no se puede pedir al vendedor que subvencione los productos, obviamente.

Queda entonces esperar que los precios no sean abusivos, porque lo que sí es cierto es que es un área muy sensible, con unos matices peculiares. No atacar al que vende, sino al que abusa.

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