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Novosibirsk.- Un día, John Lennon recibió una carta de un admirador indio llamado Bulla, que se describía a sí mismo como un pobre oficinista y le pedía a Lennon que le enviara dinero para realizar un viaje por el mundo.
La idea de Bulla era la de poder descubrir el «enorme tesoro» necesario para alcanzar la paz interior.
La historia de las celebridades siempre ha estado plagada de peticiones de este tipo, por ridículas que parezcan; Mark Twain fue uno de sus primeros objetivos y las respondió con su característico ingenio irónico.
Lennon rechazó amablemente la petición y le recomendó que probara la meditación trascendental como vía de acceso a la paz interior.
Pero dicen que en el año 1995, el señor Bulla pudo realizar su sueño de viajar por todo el mundo, todo gracias al exmúsico.
Resulta que el oficinista vendió en una subasta la carta de Lennon y recibió un buen dinero por la misma y se dedicó a «fastear» sin miseria por el mundo.